José Decurnex detalló su postura sobre el Máster Plan del Gran Parque Central y marcó diferencias importantes con el camino que viene impulsando la mayoría de la directiva de Nacional.
En un mano a mano con Matías Cuba en Cuestión Stream, el expresidente tricolor aclaró que su posición no responde a una disputa política ni electoral dentro del club, sino a diferencias técnicas, financieras y de modelo de negocio.
Decurnex valoró especialmente el trabajo arquitectónico realizado y destacó el preproyecto como una buena base para continuar trabajando. Sin embargo, sostuvo que todavía existen interrogantes importantes que deberían resolverse antes de que Nacional avance hacia compromisos de una magnitud económica tan grande.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue la falta de un costo definitivo para ejecutar el proyecto.
Señaló que las primeras cifras manejadas estuvieron en el entorno de los US$ 93 millones, que posteriormente se habló de US$ 112 millones y que, según consultas realizadas por su grupo con empresas vinculadas al gerenciamiento de grandes obras, el desarrollo completo podría ubicarse entre US$ 150 y US$ 160 millones.
Por ese motivo considera indispensable que Nacional avance primero hacia un Proyecto Ejecutivo.
Según explicó, esa etapa permitiría determinar con mayor precisión qué se va a construir, cuánto costará realmente y qué riesgos existen antes de salir a buscar financiamiento.
Estimó que desarrollar ese proyecto ejecutivo podría costar entre US$ 2 y US$ 3 millones y requerir entre cinco y siete meses de trabajo.
Para Decurnex, se trata de una inversión que Nacional debería realizar de todas maneras si pretende presentar un proyecto serio ante inversores o instituciones financieras.
Otra de sus principales diferencias pasa por la estructura financiera.
Decurnex cuestionó algunas de las premisas utilizadas en las proyecciones del proyecto, entre ellas altos niveles de ocupación del componente comercial y de los estacionamientos durante períodos prolongados.
También mencionó los aportes proyectados de socios y exjugadores como elementos que deberían estudiarse con especial cautela.
Su propuesta es “separar las aguas”.
Por un lado, plantea utilizar los flujos que considera genuinos y previsibles de Nacional —como la renovación y los gastos comunes de palcos y los futuros excedentes del Club Social— dentro de un fideicomiso destinado exclusivamente a terminar el estadio de fútbol.
Por otro, propone que unidades como el zócalo comercial, la Arena y otros emprendimientos tengan estructuras económicas independientes.
En esos casos, su planteo es que sean inversores privados quienes asuman el riesgo del negocio, sin comprometer dinero, ingresos futuros ni garantías de Nacional.
La idea, según explicó, es que si alguna de esas unidades no funciona como estaba proyectado, el problema económico no termine trasladándose al club.
Decurnex también marcó una diferencia respecto al orden de ejecución.
Cuestionó que el proyecto actualmente planteado comience por obras vinculadas a estacionamientos mientras las intervenciones directas sobre el estadio aparecen más adelante.
Para el expresidente, la prioridad debería ser exactamente la inversa.
Sostuvo que tanto las encuestas realizadas como el sentimiento que recoge entre los socios muestran que el principal deseo es terminar el Gran Parque Central como estadio de fútbol.
A partir de ahí, entiende que elementos adicionales —incluido el techo— deben evaluarse según su conveniencia económica y funcional, sin perder de vista ese objetivo principal.
Otro de los puntos fuertes de la entrevista estuvo relacionado con la gobernanza del proyecto.
Decurnex expresó su desacuerdo con que una aprobación inicial de la Asamblea pueda luego permitir a la Comisión Directiva cerrar elementos centrales del financiamiento sin una nueva consideración de los socios.
Su posición es que un proyecto de esta magnitud debería regresar a la Asamblea General cuando exista una estructura financiera concreta.
Además, señaló que debería aplicarse una mayoría especial del 75%, tomando como referencia resoluciones anteriores de la propia Asamblea para operaciones de gran importancia económica.
Para Decurnex, no se trata únicamente de una exigencia formal, sino de otorgarle al proyecto el mayor respaldo institucional posible.
El expresidente utilizó también la experiencia del Club Social como ejemplo de los riesgos que pueden aparecer durante una obra.
Recordó que aquel proyecto tuvo un costo inicialmente previsto cercano a los US$ 4 millones y terminó rondando los US$ 6,5 millones, debido a distintos imprevistos, entre ellos la pandemia, costos de transporte y dificultades propias de la obra.
Remarcó que en aquel caso Nacional no debió absorber directamente esas diferencias, pero advirtió que un desvío porcentual semejante en un proyecto superior a los US$ 100 millones tendría una dimensión completamente distinta.
Por eso insiste en que el club debe contar con mecanismos que eviten quedar expuesto ante eventuales sobrecostos.
También sostuvo que, de acuerdo con las proyecciones que manejan, a partir de 2030 el Club Social podría comenzar a generar para Nacional ingresos superiores al millón de dólares anual.
Decurnex también se refirió al trabajo realizado por CPA Ferrer.
Según explicó, la consultora desarrolla el modelo económico-financiero en función de las premisas y proyecciones que recibe, pero eso no significa que esté certificando que cada uno de los negocios vaya a obtener necesariamente los resultados previstos.
Por ese motivo solicitó un análisis de sensibilidad que evalúe, entre otros escenarios, qué ocurriría si los costos aumentaran un 20% y los ingresos proyectados cayeran un 20%.
Además, su propuesta incluye la creación de una comisión técnica de cuatro integrantes que reporte directamente a la Comisión Directiva y acompañe el seguimiento económico y técnico del proyecto.
Pese a las diferencias planteadas, Decurnex remarcó que su intención no es llegar a la Asamblea enfrentando dos proyectos irreconciliables.
Contó que su grupo entregó una nueva versión de su propuesta al presidente Ricardo Vairo y sostuvo que todavía existe margen para acercar posiciones.
Su objetivo, afirmó, es que la Comisión Directiva pueda llegar al 24 de octubre con una moción única y consensuada que ofrezca garantías suficientes para todas las partes.
En ese sentido, su posición no pasa por rechazar la transformación del Gran Parque Central.
La discusión que plantea está centrada en qué se construye primero, cómo se determina el costo real, quién asume los riesgos de cada unidad de negocio, qué ingresos de Nacional pueden utilizarse y qué decisiones deben regresar a la Asamblea antes de comprometer al club.
