Nacional presentó oficialmente este lunes a Pablo Álvarez como nuevo gerente deportivo en el Gran Parque Central. La conferencia marcó el comienzo formal de una etapa que, más allá de los discursos de presentación, tiene un peso importante en la estructura deportiva del club.

Álvarez llega para ocupar el lugar que quedó vacante después de las salidas de Sebastián Eguren y Martín Ligüera y firmó un vínculo por tres años. No es un detalle menor: el contrato supera el período de la actual conducción y plantea una apuesta por darle continuidad al área deportiva más allá de los cambios políticos que puedan producirse en el club. �

Nacional +1

El trabajo empieza ahora

La primera tarea de Álvarez no pasa por salir inmediatamente al mercado de pases. Nacional está en plena competencia y Daniel Carreño tiene por delante la definición de la temporada.

El nuevo gerente deberá meterse en el funcionamiento diario, conocer desde adentro la situación del plantel, trabajar junto al cuerpo técnico y comenzar a evaluar la estructura que heredó.

Ese diagnóstico será fundamental para lo que venga después.

Porque el primer gran mercado de pases de Álvarez será el de 2027 y allí comenzará a verse con mayor claridad su impronta: qué jugadores continúan, qué posiciones necesitan refuerzos, qué futbolistas pueden salir y qué lugar ocuparán los juveniles dentro del proyecto.

Flavio Perchman ya había adelantado antes de la presentación que el nuevo gerente tendría potestades para intervenir en la elección de entrenador, jugadores y en la definición de las políticas deportivas de la institución. �

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Una gerencia con poder de decisión

Ese punto probablemente sea el más importante para entender la contratación.

Nacional no fue a buscar únicamente una figura administrativa ni a un nexo entre dirigentes y cuerpo técnico. La intención es que exista una conducción deportiva capaz de sostener criterios independientemente de los resultados de un fin de semana.

Durante las últimas semanas, Carreño incluso había marcado públicamente la necesidad de contar nuevamente con una gerencia que pudiera resolver cuestiones vinculadas al plantel, juveniles, convocatorias y decisiones deportivas que exceden al entrenador. �

EL PAIS

Ahí aparece uno de los desafíos de Álvarez: establecer una línea que conecte Primera División, formativas, captación y mercado de pases.

Lo que Nacional fue a buscar en Boston River

Álvarez llega después de casi cinco años trabajando en la gestión deportiva de Boston River.

Durante ese período, el club apostó por detectar futbolistas con margen de crecimiento, aprovechar oportunidades de mercado y valorizar jugadores. También consiguió clasificaciones internacionales, incluida la participación en Copa Libertadores, mientras consolidaba una estructura deportiva estable. �

EL PAIS +1

Esa experiencia fue uno de los elementos que Nacional valoró al momento de elegirlo.

La escala ahora será completamente diferente.

En Nacional no alcanza con encontrar buenos futbolistas o generar patrimonio. Existe la obligación permanente de competir por el Campeonato Uruguayo, jugar copas internacionales y responder a una exigencia deportiva mucho mayor.

Carreño y Álvarez, casi 20 años después

También hay una particularidad en el comienzo de esta etapa.

Daniel Carreño fue el entrenador que hizo debutar a Pablo Álvarez en Primera División en 2007. Casi dos décadas después vuelven a trabajar juntos, pero con funciones completamente diferentes: uno desde la conducción técnica y el otro desde la gerencia deportiva. �

EL PAIS

En el corto plazo deberán convivir con una temporada todavía abierta. En el mediano plazo, Álvarez tendrá que comenzar a construir las bases del proyecto deportivo que Nacional quiere desarrollar.

La verdadera presentación empieza después de la conferencia

La conferencia en el Gran Parque Central fue el acto formal.

El trabajo que permitirá evaluar la contratación empieza ahora.

Álvarez tendrá que diagnosticar un plantel construido antes de su llegada, definir una metodología para el mercado de pases, establecer criterios para la captación, fortalecer la conexión con las formativas y participar de decisiones que hasta ahora recaían principalmente en dirigentes y cuerpo técnico.

Nacional eligió un gerente por tres años.

La apuesta, entonces, no debería medirse solamente por el resultado del próximo partido ni por el próximo período de pases.

La prueba será comprobar si el club consigue construir una estructura deportiva que tenga una dirección clara y pueda sostenerla en el tiempo.

Ese será, mucho más que cualquier frase pronunciada durante su presentación, el verdadero desafío de Pablo Álvarez en Nacional.