Nacional vivió una tarde difícil de explicar en el Gran Parque Central. A los 71 minutos perdía 2-0 ante Defensor Sporting y, cuando el partido parecía escaparse, logró cambiar completamente la historia en el cierre.

Maxi Gómez descontó de penal a los 89', volvió a aparecer en el primer minuto de adición para establecer el 2-2 y Francisco Calvo, a los 90+3', metió el cabezazo que desató la locura en nuestra casa.

Luego del partido, Daniel Carreño reconoció la importancia emocional de una victoria conseguida de esa manera.

“Son partidos que marcan un antes y un después”, señaló el entrenador, aunque rápidamente bajó la pelota al piso: Nacional necesita utilizar este triunfo como impulso y no como un punto de llegada.

“Tiene olor a épico”

Carreño reconoció que la forma en la que se consiguió la victoria le dio un condimento especial.

Nacional estaba dos goles abajo, el reloj avanzaba y el descuento recién apareció prácticamente sobre el final. Sin embargo, el equipo siguió buscando y encontró tres goles en cuestión de minutos.

El técnico también destacó un factor que fue evidente desde afuera: el empuje de la hinchada cuando apareció el 2-1.

El Parque creyó. El equipo también.

Y a partir de ahí el partido cambió por completo.

Para Carreño, este 3-2 puede compararse emocionalmente con otros resultados importantes de su actual ciclo, aunque insistió en que no alcanza solamente con vivir de esos momentos.

“Son caricias”, resumió el entrenador. El objetivo sigue siendo encontrar un funcionamiento más sostenido y un equipo capaz de mantener su rendimiento durante todo el partido.

De sufrir en la hora a ganarlo en la hora

El desenlace frente a Defensor también tuvo un significado especial por lo ocurrido en las fechas anteriores.

Ante Juventud, Nacional había logrado remontar un 0-1 para ponerse 2-1, pero recibió el empate 2-2 en la última jugada.

Una semana después, frente a Wanderers en el Parque Viera, Maximiliano Silvera puso en ventaja al Tricolor y nuevamente apareció un gol rival en los descuentos para establecer el 1-1.

Esta vez la historia fue exactamente al revés.

Nacional llegó perdiendo al tramo final y fue el que golpeó sobre la hora. Y no una vez: tres goles transformaron un 0-2 en un 3-2 en apenas cuatro minutos.

Carreño recordó además otro triunfo agónico de su ciclo: el 1-0 frente a Progreso en su debut, conseguido con un cabezazo de Maximiliano Silvera a los 89 minutos.

Los minutos finales vienen siendo protagonistas desde su llegada. Algunas veces para sufrirlos y otras, como este domingo, para disfrutarlos.

El regreso de Maxi cambió el partido

Uno de los grandes protagonistas de la remontada fue Maxi Gómez.

El delantero volvió luego de 21 días de ausencia por lesión, ingresó para disputar el segundo tiempo y terminó siendo determinante con dos goles.

Carreño no escondió su valoración sobre el atacante y destacó la influencia que tiene cada vez que está dentro de la cancha.

Su ingreso le dio a Nacional mayor presencia en el área y fue decisivo en el momento más caliente de la tarde: primero generó y convirtió el penal del descuento y después estuvo donde tenía que estar para aprovechar el rebote del travesaño y hacer el 2-2.

Después apareció Calvo.

El costarricense atacó el segundo palo y, cuando se jugaban los últimos segundos, puso la cabeza para completar una de las remontadas más increíbles de los últimos tiempos en el Gran Parque Central.

No alcanza con una tarde

El mensaje final de Carreño fue claro.

La victoria puede fortalecer al plantel, devolver confianza y demostrar que el equipo tiene capacidad para reaccionar incluso en escenarios muy adversos. Pero Nacional todavía tiene aspectos importantes por corregir.

El entrenador entiende que aún no consiguió encontrar definitivamente el equipo que pretende y que no hay margen para relajarse.

También dejó claro que Nacional seguirá peleando cada competencia que tenga por delante, incluida la Copa AUF Uruguay.

Porque después de una tarde que parecía perdida y terminó con todo el Parque festejando, la obligación sigue siendo la misma.

Ganar, mejorar y seguir.

Y quizás dentro de algunos meses podamos mirar hacia atrás y saber si aquel cabezazo de Francisco Calvo en el último suspiro fue solamente una remontada inolvidable o realmente el momento en el que cambió la historia del equipo.