Daniel Carreño llegó a Nacional en un momento de urgencia deportiva y, nueve partidos después, el equipo atraviesa una racha que empieza a marcar un cambio de tendencia.
Desde el 17 de agosto, el Tricolor no volvió a perder.
En ese período disputó nueve partidos, con un balance de seis victorias y tres empates, convirtió 14 goles, recibió siete y logró mantener el arco en cero en cinco encuentros.
En el Torneo Clausura, el registro también marca una evolución: cuatro triunfos y dos empates, con 14 puntos obtenidos sobre 18 posibles.
Los números muestran una mejora, aunque todavía no alcanzan por sí solos para explicar el momento de Nacional. Dentro de esa racha hubo partidos que tuvieron un peso mucho mayor que otros y que comenzaron a construir el respaldo deportivo y emocional del actual ciclo.
Un clásico que quedó en la historia
Uno de los puntos más altos fue el triunfo clásico por 1-0 ante Peñarol en su cancha.
Más allá de los tres puntos, aquella victoria tuvo un componente histórico: fue la primera vez que Nacional ganó un clásico en la cancha de Peñarol con público local en las tribunas.
El Tricolor ya había conseguido una victoria en ese escenario anteriormente, por Copa Sudamericana, pero aquella noche no terminó celebrando la serie. El triunfo del actual ciclo tuvo otra dimensión: Nacional venció a su tradicional rival como visitante, en su cancha y con su gente.
Fue uno de los primeros golpes fuertes de la etapa de Carreño.
Y también mostró algunas de las características que empezaron a aparecer con mayor frecuencia en el equipo: orden defensivo, capacidad para competir en escenarios adversos y una respuesta colectiva superior a la que había mostrado semanas antes.
Eso no significa que aquella actuación haya sido perfecta. Incluso el propio entrenador fue crítico posteriormente con el funcionamiento del equipo.
Pero hay partidos en los que el resultado termina generando algo más grande que los tres puntos. Ese clásico fue uno de ellos.
La remontada que parecía imposible
El segundo gran momento llegó en el Gran Parque Central ante Defensor Sporting.
Nacional entró en los minutos finales perdiendo 2-0 y con un partido que parecía prácticamente sentenciado.
A partir de ahí ocurrió una de las remontadas más impactantes de los últimos tiempos.
Sobre los 89 minutos comenzó la reacción tricolor. Maxi Gómez apareció para descontar y volvió a ser protagonista en el empate.
Cuando el reloj ya atravesaba el tiempo adicional, Nacional siguió empujando.
Y alrededor del minuto 94, Francisco Calvo convirtió el 3-2 que completó una remontada extraordinaria.
El encuentro terminó extendiéndose hasta aproximadamente los 97 minutos, pero en cuestión de unos pocos minutos Nacional había transformado una derrota 0-2 en una victoria 3-2.
Fue un partido que volvió a fortalecer al grupo desde lo emocional y que Carreño definió posteriormente como uno de esos encuentros con características especiales.
La reacción también dejó otra señal: Nacional había conseguido sobrevivir a uno de sus peores momentos dentro de un partido y encontró respuestas cuando parecía no haber tiempo para hacerlo.
De Defensor a Melo: Carreño siguió escalando en la historia
La victoria frente a Defensor también había dejado a Daniel Carreño en una posición especial dentro de la historia de Nacional.
Con aquel triunfo llegó a 78 victorias oficiales como entrenador del club e igualó la marca de Washington “Pulpa” Etchamendi.
El siguiente partido volvió a mover esa estadística.
Con la victoria 2-0 ante Cerro Largo en Melo, Carreño alcanzó los 79 triunfos oficiales al frente de Nacional y superó al histórico entrenador tricolor.
La dimensión del nombre que dejó atrás no es menor.
El Pulpa Etchamendi fue el entrenador del Nacional campeón de América y del Mundo en 1971, una de las páginas más importantes de la historia deportiva del club.
Carreño continúa así escalando entre los entrenadores con más victorias oficiales de Nacional y agrega una marca histórica a un ciclo que, en su etapa actual, todavía está en plena construcción.
Nacional mejoró, pero todavía tiene camino por recorrer
El buen momento no debería ocultar que el equipo todavía está lejos de alcanzar un funcionamiento definitivo.
Nacional continúa teniendo períodos en los que le cuesta generar fútbol, dominar los partidos durante largos tramos y transformar la posesión en situaciones claras de gol.
También hay posiciones y sociedades que Carreño todavía está terminando de ajustar.
Pero las mejoras existen.
El equipo muestra una estructura defensiva más confiable, consiguió mantener el arco en cero en cinco de los nueve encuentros del ciclo y presenta una mayor capacidad para sostenerse dentro de los partidos.
También aparecen mejores momentos de elaboración y una respuesta emocional que quedó especialmente expuesta ante Defensor.
Los resultados, además, permitieron trabajar con otra tranquilidad.
Carreño lo ha repetido después de algunos de los triunfos más importantes: ganar ayuda, pero Nacional todavía necesita jugar mejor.
Ese sigue siendo el desafío.
Tres imágenes que resumen el momento
El ciclo reciente de Carreño empieza a tener tres fotografías muy claras.
La primera es Nacional festejando en la cancha de Peñarol, después de conseguir allí su primera victoria clásica con público local.
La segunda es la remontada 3-2 ante Defensor Sporting, cuando un partido que parecía perdido cambió completamente en cuestión de minutos.
Y la tercera llegó en Melo: el triunfo ante Cerro Largo que llevó a Carreño a 79 victorias oficiales y le permitió superar al Pulpa Etchamendi.
Son resultados y marcas importantes.
Pero el propio momento deportivo obliga a ponerlos en contexto: Nacional mejoró, compite mejor y acumula resultados, aunque todavía necesita dar otro paso desde el funcionamiento.
Torque, una nueva prueba
El próximo examen será especialmente exigente.
Nacional recibirá a Montevideo City Torque el lunes 5 de octubre a las 20:00 en el Gran Parque Central, en un partido clave para sus aspiraciones en el Torneo Clausura.
El Tricolor llegará con nueve partidos consecutivos sin perder, futbolistas importantes recuperados y un equipo que viene mostrando señales de crecimiento.
Ahora tendrá enfrente al líder del torneo.
Será otra oportunidad para comprobar cuánto de esta evolución puede trasladarse a un partido de máxima exigencia.
Porque el momento de Carreño ya tiene resultados, victorias importantes y hasta registros históricos.
El siguiente desafío es conseguir que todo eso termine de transformarse en un Nacional cada vez más sólido, reconocible y competitivo.
