La derrota 4 a 2 contra Deportivo Maldonado nos dejó un sabor muy amargo y mucha preocupación por el descalabro futbolístico que se vio en el Este.
Aunque Nacional arrancó perdiendo casi desde el vamos, el equipo tuvo una ráfaga donde pareció que lo sacaba adelante gracias a la jerarquía del Diente López, que clavó dos goles para darlo vuelta y poner las cosas 2-1.
Pero la alegría duró nada y la suerte nos dio la espalda de la forma más insólita: un despeje de Tomás Viera que rebotó en Tabó y se metió para el empate.
A partir de ahí empezó la debacle total y se notaron las falencias defensivas de manera grosera. Nacional no tuvo «pienso» ni fútbol, y para colmo, en el momento que más necesitábamos la jerarquía del Diente López para intentar una reacción, se hizo echar de una manera increíble.
Una expulsión tonta que dejó a sus compañeros regalados y al equipo con 10 en el tramo final, justo cuando había que quemar las naves.
Con Nacional jugado y desordenado, llegó el cuarto gol de ellos tras un penal también cometido por Viera, que terminó de liquidar el pleito. Al final, el triunfo de Deportivo Maldonado termina siendo justo porque el Bolso hoy no tiene funcionamiento, genera poco en ataque y atrás fue un desastre que no dio ninguna garantía.
Hay que enderezar el barco urgente porque esto sigue y el martes tenemos que hacernos fuertes en el Gran Parque Central 🇫🇷 ante Deportes Tolima. Después de aquel empate en el debut contra Coquimbo Unido, ahora es vital ganar en casa para no complicarnos en la Copa
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