A Nacional le costó encontrar fluidez, pero tuvo en Pablo Gómez y Luismal Ferreiras dos respuestas fundamentales debajo del aro. El Bolso venció 90–77 a Atenas como visitante, con un muy buen primer tiempo de Gómez y una actuación descomunal del dominicano, que terminó con 32 puntos.

La primera mitad fue entreverada. Nacional no conseguía darle continuidad a su ataque y cometía errores no forzados que Atenas aprovechaba para encontrar soluciones rápidas. Le faltaba ritmo al equipo y el juego colectivo aparecía de manera intermitente.

En ese tramo fue muy importante Pablo Gómez. Su primer tiempo tuvo peso en el partido: se hizo fuerte cerca del canasto, aprovechó sus oportunidades y le dio a Nacional una referencia interior cuando al equipo le costaba generar con claridad. Terminó con 12 puntos en apenas 11 minutos y 53 segundos, con cuatro aciertos en cuatro lanzamientos de campo.

Gómez y Ferreiras fueron dos bestias debajo del aro. Con su presencia y capacidad para imponerse, sostuvieron al Bolso mientras el funcionamiento todavía no terminaba de acomodarse.

Un segundo tiempo de la Bestia

Después del descanso largo apareció una versión mucho más fluida de Nacional. Desde el tercer cuarto, la pelota circuló mejor, el ataque ganó velocidad y el equipo empezó a encontrar caminos más claros hacia el canasto.

Lo de Ferreiras en ese segundo tiempo fue una locura. La Bestia del Jaya dominó cerca del aro, castigó a la defensa de Atenas y sostuvo una intensidad que también se sintió en su propio tablero y en la lucha por los rebotes. Sus 32 puntos reflejaron una parte de una actuación que lo convirtió en la gran figura de la noche.

Yohanner Sifontes acompañó esa mejoría desde la conducción. El venezolano estuvo más como asistidor que como goleador: manejó los momentos del encuentro, encontró a sus compañeros y ayudó a que Nacional jugara con mayor claridad.

Defensa, aportes y control

El Pato Prieto tuvo un aporte principalmente defensivo. Su importancia pasó por el trabajo para contener al rival y sostener la intensidad, más que por el protagonismo en ataque. También hubo buenos momentos de Gianfranco Espíndola y Thomas Araújo, que terminó con 11 puntos.

Cuando Nacional logró combinar esa respuesta defensiva con mayor velocidad y fluidez ofensiva, marcó una diferencia importante. Atenas dejó de encontrar las mismas facilidades y el Bolso pasó a controlar el trámite.

Con la ventaja construida, Nacional pudo mover el banco, repartir minutos y darles participación a distintos jugadores de la rotación. Administró el cierre y aseguró una victoria justa: Gómez había sido clave para sostenerlo en el primer tiempo y Ferreiras resultó determinante para terminar de inclinar el partido.