Hay partidos que se ganan jugando mejor. Otros se ganan aprovechando errores. Y después están esos que parecen escaparse de cualquier explicación lógica.

Nacional 3, Defensor Sporting 2.

A los 89 minutos, Nacional perdía 2-0. Cinco minutos después, el Gran Parque Central explotaba con Francisco Calvo corriendo a festejar un gol que parecía imposible.

Y en el medio de todo estuvo la gente.

Nacional tuvo el partido, Defensor tuvo los goles

Nacional arrancó mejor. Con mayor iniciativa, tratando de manejar la pelota y llevando el partido hacia campo de Defensor Sporting.

Rubén Botta buscaba encontrar espacios entre líneas, aunque le costaba transformar esa participación en pases claros para dejar a los delanteros de cara a Kevin Dawson. Nacional tenía la pelota, avanzaba, pero le faltaba profundidad.

Defensor hacía otro partido. Ordenado, replegado y esperando.

Y en su primera llegada encontró el gol.

A los 27 minutos apareció Germán Barrios para poner el 1-0 visitante. Fue además la única llegada clara de Defensor en toda la primera mitad.

El gol no cambió demasiado el desarrollo. Nacional siguió intentando.

Por izquierda, Camilo Cándido no tuvo el peso ofensivo de otros encuentros. Por derecha, en cambio, Gastón Martirena se convirtió en una de las principales vías de ataque, pasando constantemente y buscando generar superioridad.

Francisco Calvo incluso estuvo muy cerca del empate con un tremendo remate desde afuera del área que pasó rozando uno de los ángulos defendidos por Dawson.

Nacional había hecho más, pero se fue al vestuario perdiendo.

Cambios para encontrar otra energía

Carreño mantuvo el equipo para comenzar el complemento.

Defensor intentó adelantarse durante los primeros minutos y presionar más arriba, pero progresivamente el encuentro volvió al escenario del primer tiempo: Nacional con la iniciativa y Defensor cada vez más cómodo defendiendo cerca de su arco.

El problema seguía siendo el mismo.

Nacional llegaba hasta tres cuartos, pero le costaba muchísimo encontrar esa última pelota que dejara a un delantero mano a mano con Dawson.

A los 57 minutos llegaron tres cambios juntos: Maxi Gómez por Maximiliano Silvera, Rodrigo Martínez por Camilo Cándido y Alejandro Martínez por Rubén Botta. Más tarde, Luciano González sustituyó a Luciano Boggio.

Los ingresos le dieron otra movilidad al ataque.

Y especialmente la presencia de Maxi empezó a cambiar el escenario dentro del área.

Pero cuando Nacional buscaba el empate llegó otro golpe.

El 0-2 que parecía definitivo

A los 72 minutos, una pelota larga superó a Luciano Rodríguez y Nicolás Medina aprovechó la acción para quedar lanzado hacia el arco y marcar el 2-0 de Defensor Sporting.

Quedaban menos de veinte minutos.

Defensor tenía dos goles de ventaja.

Nacional no encontraba claridad.

Y el partido parecía terminado.

El visitante se cerró todavía más. Cada pelota rechazada parecía acercarlo a tres puntos enormes.

Pero en las tribunas empezaba a jugarse otro partido.

Y entonces apareció el Parque

Los minutos corrían y la gente no se iba.

Al contrario.

Cantaba cada vez más.

Nacional atacaba prácticamente empujado hacia el arco de la Scarone, buscando una pelota, un rebote, cualquier cosa que permitiera volver a meterse en el partido.

Sobre el cierre llegó un córner. Maxi Gómez ganó de arriba y la pelota terminó impactando claramente en una mano extendida dentro del área.

Penal para Nacional.

Maxi tomó la pelota.

Gol.

2-1 a los 89'.

Y ahí cambió todo.

Porque junto con el descuento apareció la lluvia.

Y el Gran Parque Central se transformó.

La gente, que ya venía empujando, entendió inmediatamente que todavía había partido. Cada pelota se empezó a jugar desde las cuatro tribunas.

El grito bajaba desde todos lados.

“¡Huevo, que ganamos!”

Ya no parecía un estadio esperando el final.

Parecía una caldera.

De 0-2 a 2-2

Dos minutos después volvió a ir Nacional.

Centro pasado hacia el segundo palo. La pelota parecía perder peligro, pero Alejandro Martínez apareció para devolverla hacia el medio.

La jugada siguió viva.

La pelota dio en el travesaño.

Y ahí estaba Maxi.

Otra vez.

Entre defensores, luchando dentro del área.

Toque corto.

Gol.

2-2.

El delantero que había ingresado en el segundo tiempo acababa de marcar dos goles prácticamente consecutivos y devolver a Nacional de un partido que parecía perdido. El registro oficial sitúa el segundo tanto de Maxi en el 90+2'.

En cualquier otro contexto, ese empate habría parecido suficiente.

Perder 2-0 en el 89 y rescatar un punto en cuestión de minutos podía considerarse casi una victoria.

Pero el Parque no quería el empate.

“Huevo, que ganamos”

Llovía cada vez más fuerte.

La gente estaba empapada.

Y nadie quería que terminara.

Nacional fue nuevamente hacia adelante.

No había especulación. No había tiempo para pensar demasiado. Era atacar.

La pelota volvió a llegar desde la derecha.

Centro hacia el segundo palo.

Y apareció, completamente decidido, Francisco Calvo.

Gol.

3-2. Minuto 94.

Locura.

No hay otra palabra.

Calvo convirtió el tercero y completó una remontada que cuatro minutos antes parecía imposible.

Jugadores corriendo.

La tribuna saltando.

Abrazos entre desconocidos.

Lluvia.

Gritos.

Incredulidad.

En nuestra transmisión costaba incluso entender cómo había cambiado tanto un partido en cuestión de minutos.

Del 0-2 al 3-2.

De una derrota que parecía consumada a una de esas tardes que probablemente queden durante mucho tiempo en la memoria de quienes estuvieron en el Gran Parque Central.

Lo dio vuelta la hinchada

¿Fue justa la victoria?

Defensor hizo su partido. Encontró dos goles, defendió la ventaja y durante muchos minutos estuvo muy cerca de llevarse los tres puntos.

Pero Nacional fue el equipo que buscó durante prácticamente toda la tarde. Tuvo más iniciativa, asumió riesgos, realizó los cambios para ir por el partido y nunca dejó de atacar.

Y cuando el fútbol ya no alcanzaba, apareció algo más.

Apareció la gente.

La que siguió cantando con el equipo dos goles abajo.

La que bajo la lluvia convirtió el Parque en una caldera después del 2-1.

La que después del empate no pidió la hora.

Pidió otro.

“Huevo, que ganamos”.

Y Nacional fue.

Maxi Gómez hizo dos.

Francisco Calvo hizo el tercero.

Pero esta victoria tuvo miles de protagonistas.

Porque hay tardes en las que la hinchada acompaña al equipo.

Y hay otras, como esta, en las que parece empujarlo literalmente hasta adentro del arco.

Nacional ganó 3-2.

Lo dio vuelta la hinchada.