Nacional comenzó su participación en la Liga Sudamericana 2026 de la mejor manera. El equipo dirigido por Álvaro Ponce superó 106 a 96 a Regatas Corrientes en Loja, Ecuador, y consiguió una victoria de enorme valor frente a uno de los rivales más exigentes del Grupo B.

El resultado terminó siendo incluso más importante de lo que podía imaginarse en la previa. No solamente por la calidad del adversario, sino también porque Nacional todavía se encuentra en una etapa de construcción colectiva, con jugadores que necesitan seguir sumando minutos juntos para alcanzar su mejor funcionamiento.

Y, pese a esas dificultades, el Tricolor respondió.

De una victoria que parecía cómoda a un cierre exigente

El desarrollo del encuentro tuvo diferentes momentos. Después de una primera mitad equilibrada, Nacional comenzó a encontrar mejores soluciones ofensivas y logró establecer una diferencia importante durante el tercer cuarto.

Con una ventaja que llegó a ser de 13 puntos, todo indicaba que el conjunto tricolor podía encaminarse hacia un triunfo relativamente tranquilo.

Pero el básquetbol tiene estas cosas.

Regatas reaccionó, ajustó defensivamente y comenzó a encontrar respuestas que complicaron seriamente a Nacional. La diferencia se fue reduciendo hasta que el equipo argentino consiguió igualar el marcador en 87 puntos, cuando restaban poco más de cinco minutos.

Lo que parecía controlado volvió a transformarse en un partido abierto.

Fue entonces cuando Nacional encontró nuevas soluciones. La rotación, las variantes y, fundamentalmente, la jerarquía de algunos jugadores permitieron recuperar el control del encuentro.

El equipo volvió a tomar distancia en el marcador y cerró el partido con autoridad para quedarse con una victoria por diez puntos.

Un triunfo que vale oro

Hay victorias que tienen un significado especial por el momento en que llegan y por el rival que se enfrenta.

Esta es una de ellas.

Regatas Corrientes aparecía como uno de los obstáculos más importantes de la serie. Superarlo en el debut significa dar un paso fundamental hacia el objetivo de terminar entre los dos primeros del grupo y avanzar a la siguiente fase.

Nacional se lleva dos puntos de oro de este primer enfrentamiento y, además, traslada la presión a sus competidores directos.

El valor del triunfo crece todavía más si tenemos en cuenta que el equipo no ha alcanzado su mejor funcionamiento colectivo.

Todavía hay aspectos por mejorar, conexiones por desarrollar y ajustes que deberán aparecer con el correr de los encuentros.

Sin embargo, ganar mientras se construye ese funcionamiento también es una virtud de los equipos importantes.

Y Nacional volvió a demostrar que tiene herramientas para competir internacionalmente.

Ferreiras fue determinante y Goudelock apareció cuando más importaba

En el plano individual hubo dos actuaciones que merecen especial atención.

Luismal Ferreiras completó un partido extraordinario, aportando 20 puntos y 14 rebotes. Su presencia en el juego interior resultó fundamental para sostener a Nacional durante distintos pasajes del encuentro.

Fue una actuación de enorme importancia, tanto por su producción ofensiva como por su trabajo cerca de los tableros.

Pero si hablamos de los momentos decisivos, hay que detenerse especialmente en Andrew Goudelock.

El estadounidense terminó con 17 puntos, 4 asistencias y una efectividad destacada: convirtió 7 de sus 11 lanzamientos de campo, incluidos 3 triples en 5 intentos.

Sin embargo, su mayor aporte no estuvo exclusivamente en las estadísticas.

Goudelock apareció cuando la pelota más pesaba.

En el momento en que Regatas había logrado emparejar el encuentro y Nacional necesitaba recuperar el control, el estadounidense asumió responsabilidades y aportó soluciones fundamentales.

Esa capacidad para resolver situaciones de máxima presión es precisamente lo que distingue a los jugadores de jerarquía.

Por esa razón, nuestra elección para el Jugador Óptica Briozzo del Partido es Andrew Goudelock, sin dejar de reconocer el enorme rendimiento de Luismal Ferreiras.

La fortaleza internacional del Nacional de Álvaro Ponce

El triunfo también permite destacar una característica que Nacional viene consolidando durante sus últimas participaciones continentales: su capacidad para competir y obtener resultados frente a rivales de diferentes países.

Bajo la conducción de Álvaro Ponce, el Tricolor ha construido un recorrido internacional muy importante, que incluye la conquista de la Liga Sudamericana 2024 y actuaciones de alto nivel en la Basketball Champions League Americas.

La derrota frente a Franca de Brasil, en las semifinales de la última Champions, aparece como uno de los pocos tropiezos de un período reciente marcado por los buenos resultados.

Más allá de los nombres propios y de los cambios en los planteles, Nacional ha conseguido mantener una identidad competitiva que le permite afrontar estos compromisos con aspiraciones importantes.

Y lo sucedido ante Regatas es una nueva demostración.

Corinthians, otro desafío de máxima exigencia

El calendario no ofrece demasiado tiempo para festejar.

Este sábado 10 de octubre, desde las 19:10 horas de Uruguay, Nacional volverá a presentarse en Loja para enfrentar a Corinthians de Brasil, otro de los grandes obstáculos de esta primera fase.

Será un compromiso exigente desde lo deportivo, pero también desde lo físico.

La acumulación de partidos en días consecutivos, el desgaste del encuentro ante Regatas y las condiciones de altura de la ciudad ecuatoriana son factores que deberán tenerse en cuenta.

La rotación del plantel y la administración de los esfuerzos tendrán un papel fundamental para sostener la intensidad competitiva.

Sin embargo, Nacional afrontará ese desafío desde una posición favorable.

Haber derrotado a Regatas permite mirar lo que viene con otra tranquilidad, aunque sin perder de vista que todavía queda mucho camino por recorrer.

Nacional pegó primero y pegó bien

El debut dejó una conclusión muy clara: Nacional consiguió mucho más que una victoria.

Superó a uno de sus rivales más difíciles, respondió cuando el partido se complicó y encontró en sus individualidades las soluciones necesarias para quedarse con un resultado fundamental.

Habrá aspectos para corregir y mucho trabajo por delante para mejorar el funcionamiento colectivo.

Pero en una serie tan exigente, donde cada resultado puede definir una clasificación, comenzar ganando tiene un valor enorme.

Nacional pegó primero, pegó bien y se llevó de Loja un triunfo de oro.

Ahora vendrá Corinthians. Otro partido, otra historia y una nueva oportunidad para demostrar que este equipo tiene argumentos para seguir soñando en el continente.