En el Parque Saroldi hubo dos partidos completamente diferentes. El primero fue abierto, cambiante y cargado de goles. El segundo tuvo menos fútbol, mucha fricción y a un Nacional replegado, defendiendo una victoria que terminó siendo bastante más sufrida de lo necesario.

Una lluvia de goles

Nacional comenzó golpeando rápidamente. A los 7 minutos, Tiziano Correa aprovechó un error en la salida de River Plate y abrió el marcador, aplicando la conocida ley del ex.

La ventaja duró poco. A los 14 minutos, Matías Escobar puso el empate para el conjunto local y confirmó que la tarde iba a exigir mucho más de lo esperado al equipo de Daniel Carreño.

El Tricolor volvió a pasar al frente a los 27 minutos, esta vez con una buena construcción colectiva. Bruno Zuculini inició la jugada, Tomás Verón Lupi participó en la elaboración y Luciano González apareció para marcar el 2-1.

Pero nuevamente River respondió de inmediato. Apenas tres minutos después, Maximiliano Burruzo convirtió el 2-2 y dejó en evidencia las dificultades defensivas de Nacional durante toda la primera mitad.

Cuando parecía que ambos se marcharían igualados al descanso, volvió a aparecer Tiziano Correa. Luciano González probó desde afuera del área, el arquero dio rebote y el delantero reaccionó antes que todos para establecer el 3-2 definitivo.

Los cinco goles llegaron en poco más de media hora. Nacional mostró capacidad ofensiva, pero también transmitió inseguridad cuando River lo atacó. Martín Arias tuvo algunas intervenciones dubitativas y, sobre el cierre del primer tiempo, una mala salida suya terminó con un cabezazo local contra el palo.

Un partido diferente en el complemento

Carreño realizó tres modificaciones para comenzar el segundo tiempo. Entre los que ingresaron estuvo Luciano Rodríguez, quien aportó energía, dinámica y buenos minutos.

Sin embargo, el encuentro comenzó a perder ritmo. Nacional ya no encontró los espacios del primer tiempo y River tampoco pudo mantener la intensidad ofensiva que había mostrado durante el intercambio de goles.

El momento decisivo llegó a los 74 minutos, cuando Román Clematte recibió su segunda tarjeta amarilla y dejó al Tricolor con diez jugadores.

A partir de la expulsión, Nacional retrocedió demasiado. Entregó la pelota y los metros, prácticamente renunció al ataque y permitió que River se instalara cerca del área. El local buscó el empate por todos los caminos y terminó acorralando a un equipo tricolor que debió defender con uñas y dientes.

Nacional resistió y se quedó con los tres puntos, aunque el sufrimiento final fue mayor del que el desarrollo del partido parecía exigir.

Los nombres del triunfo

La figura fue Tiziano Correa. El delantero marcó dos goles ante su antiguo equipo, estuvo atento para aprovechar los errores de River y volvió a responder cuando recibió la oportunidad.

Luciano González también tuvo una actuación para destacar. Además de convertir el segundo gol, participó directamente en el tercero y realizó un enorme despliegue en la mitad de la cancha.

Luciano Rodríguez dejó buenas sensaciones desde su ingreso y Nicolás “Ojito” Rodríguez volvió a cumplir, como lo hace habitualmente, dentro de una defensa que debió trabajar mucho durante el cierre.

Otra victoria para confirmar el cambio

Nacional consiguió su primer triunfo en esta edición de la Copa AUF Uruguay y volvió a ganar pocos días después del clásico. Desde aquella victoria cambió la energía, cambió la semblanza del equipo y aparecieron resultados capaces de fortalecer el trabajo.

No fue una actuación redonda. Hubo errores defensivos, faltó controlar mejor la ventaja y la expulsión de Clematte condicionó completamente el tramo final. Pero Nacional ganó 3-2, superó un partido complicado y reafirmó el impulso que comenzó después del clásico.