“Jugué clásicos prácticamente sin poder correr”

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El Palillo recordó su etapa en Nacional, las piñas con Eguren y cuando Bengoechea le pidió a través de un compañero que lo dejara en paz.

Marco Vanzini se formó en Danubio, llegó en 1998 a Nacional y se transformó en el símbolo de una época. Entre 1998 y 2003 tuvo un gran pasaje por el club y luego repitió entre 2005 y 2007. Gracias a sus títulos y a los rendimientos en los partidos clásicos, los hinchas bolsilludos guardan un gran recuerdo de él.

Precisamente los partidos frente a Peñarol fueron un hilo conductor en su entrevista con el programa ‘El dos uno’, de DirecTV Sports. Reconoció haber sido “un jugador cinco puntos” porque “físicamente era muy limitado”, ya que “no era rápido ni potente”, pero su principal virtud estaba en la mentalización. Y esa concentración resultó clave para ser considerado un jugador de clásicos.

“Los vivía de forma especial, y no hablo de dos días antes. Dos semanas antes ya lo estaba viviendo e imaginando. Jugaba el partido anterior de la misma forma que iba a jugar el clásico. Eso hacía que jugara de una manera especial, con una concentración al 100%. Por eso la gente me empezó a ver como un jugador clásico en Nacional”, dijo, y aseguró que ser un “jugador clásico significa que podés jugar 20 partidos al año a un nivel cinco puntos y llegan los clásicos y jugás un 10”.

“Jugué clásicos prácticamente sin poder correr”

También aseguró haber tenido compañeros a quienes les pasaba lo contrario. “Hay jugadores que he visto jugar de una manera en los 15 partidos anteriores al clásico, y en el clásico jugaban como si nunca hubiesen jugado al fútbol. Entra un poco la parte emocional, el miedo escénico, la responsabilidad y no saber llevar la presión”, opinó.

“Me ayudaron los resultados; el equipo ganaba y agarramos una racha de triunfos consecutivos de clásicos y campeonatos”, recordó, y afirmó que en su escala de prioridades “un clásico está a la par de un campeonato”, por lo que no permitía perderse alguno por razones físicas.

“Jugué clásicos prácticamente sin poder correr. Siempre tuve problemas con los tendones de Aquiles y me operaron de los dos. No podía correr en la semana y llegaba el partido y me olvidaba del dolor. Jugaba como si nada. La parte física en un clásico queda en un segundo plano”, señaló, y reconoció a Hugo de León como “un técnico que ganaba clásicos”.

Los cruces con Bengoechea, Robert Lima y el hincha de Peñarol

En esos partidos tuvo varios cruces con jugadores aurinegros, entre los que recordó uno con Pablo Javier Bengoechea, quien llegó a pedirle que dejara de hablarle porque lo sacó “bastante”. “No me acuerdo qué le dije”, confesó. “Yo era compañero de Damián Rodríguez, que es de Rivera como Bengoechea y tenían una amistad. Era un clásico bastante hablado y le dijo a Damián: ‘Hablá con tu amigo y decile que me deje tranquilo porque me está enloqueciendo’. Damián le dijo que no iba a decirme nada. Que fuera él”, narró.

Otro de los duelos clásicos recordados que tuvo fue con Robert Lima, quien intentó golpearlo tras una tarjeta rojas vista por el Bola en ese tipo de partidos. “Lo solucioné naturalmente y lo llevé a dirigir a Cerro Porteño. Él era ayudante de Gustavo Matosas y yo le hice el contrato en Cerro Porteño. Nunca se mencionó nada porque los dos entendimos que lo que pasó dentro de la cancha quedó ahí. Tenemos una buena relación”, aclaró.

Consultado por lo que le genera Peñarol, fue claro: “Como hincha de Nacional siento una rivalidad deportiva. No es desprecio, pero sí deseos de que no gane. No percibo un odio, pero sí una rivalidad importante hacia mí después de haber pasado tantos años. Me retiré hace 12 años. El hincha de Peñarol en la calle me sigue identificando como un rival directo y es mutuo. Ahora los insultos son más suaves que cuando jugaba”.

La identificación con Bergessio como hincha y las piñas con Eguren

Hoy es representante de futbolistas y, como hincha de Nacional, se siente “identificado con Bergessio por su forma de jugar, lo que habla, lo que transmite a sus compañeros y al rival, y en los momentos del partido en los que aparece”. “Es un jugador que está pensando el partido y con toda la parte de personalidad metida dentro de la cancha”, destacó.

Siguiendo con Nacional pero volviendo a su etapa como jugador, recordó haber tenido “alguna diferencia de conceptos” con Daniel Carreño cuando lo dirigió, “lo que no quita que pueda reconocer que sea un buen entrenador y una buena persona”.

Con Carreño como director técnico tuvo problemas con Sebastián Eguren, con quien se tomó a golpes de puño en el entretiempo de un partido y los dos terminaron siendo sustituidos en el mismo descanso. “Dos veces nos agarramos a las piñas. No está bueno y no me llena de orgullo. Al contrario; me da vergüenza porque hay pasos previos que hay que cumplir y no cumplimos. Me hago cargo”, contó.

“No teníamos buena relación. No nos llevábamos bien. Él recién llegaba al club con una forma de ser y yo ya hacía muchos años que estaba en Nacional, con algunos logros en mi espalda. Veía que lo querían imponer en el equipo y eso potenciaba la mala relación que teníamos. Llegó un momento en el que la única alternativa era esa (tomarse a golpes) y pasó. Primero en el túnel en el entretiempo y la segunda cuando nos quedamos solos en el vestuario”, dijo, recordando que Carreño los dejó solos en el vestuario liberando el espacio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Título Original: “Vanzini: “El hincha de Peñarol me sigue identificando como un rival directo y es mutuo””