Ciento sesenta y dos

Nacional suma una Supercopa a la vitrina de 8 de octubre.

Habrá que averiguar si la estructura de la Sede es capaz de soportar tanta historia, tantas copas y tanta gloria.

Esta vez la final fue ante Wanderers y Nacional supo jugarla desde el primer minuto como tal.
Entró con el convencimiento de ser un equipo superior y lo demostró durante los 90´ minutos.

En lo previo quedaba la duda si Cappuccio colocaría un equipo titular, mixto o si iba a cuidar a los jugadores, teniendo en cuenta que el miércoles nos jugamos gran parte de la chance de clasificar a la siguiente fase de Copa Libertadores de América.

También hay que recordar que el rodaje de este equipo es muy poco, entrenan juntos hace solo 20 días y era una nueva oportunidad para que vuelvan a jugar juntos y sumen minutos oficiales en cancha, nada menos que en una final.

En definitiva decidió poner en cancha todo el potencial, nuevamente optó por una línea de tres, Laborda, Corujo, Almeida, un doble cinco con Trasante y Carballo, de extremos Cándido y Ocampo, libre D´Alessandro y arriba Bergessio con Fernández.

Desde el primer minuto se vio una intención netamente ofensiva, agresiva, ambiciosa y determinante. En la salida del fondo Carballo bajaba a zona de zagueros para sacar la pelota de atrás y conectar con los extremos o el propio D´Alessandro.

La primera la tuvo Wanderers en la única jugada donde Nacional estuvo mal parado, nos atacaron por izquierda, Laborda no llegó al cierre y Abero terminó rematando cruzado afuera.

Unos minutos más tarde aparece Ocampo, D´Alessandro pica por derecha, el espacio lo ataca Fernández que define atorado por De Arruabarrena.

Cuando el partido ganaba en intensidad Trasante roba una pelota en el medio, toca a la izquierda para Fernández, controla, la cambia de zurda para Ocampo, recibe y le devuelve la pelota al segundo palo por encima de los defensas y con una palomita hermosa el argentino marca el 1 a 0.

En ese momento Nacional dominaba todo, podía aumentar la diferencia en cualquier momento pero el primer tiempo se terminaba con la ventaja mínima.

La segunda mitad se da de una manera similar, sólidos en defensa, el doble cinco con un despliegue tremendo cortando todo, entregando redonda la pelota para los habilidosos y estos desnivelando.

Voy a destacar la mejor jugada del partido, una pelota que viene por derecha que pelea Bergessio, recibe Ocampo, la toca al medio para Fernández que amaga el remate y le mete una pelota a D´Alessandro, controla de zurda, amaga a rematar y quiebra hacia el medio, remata de derecha y la sacan en la línea, incluso en el rebote Trasante remata y nuevamente la sacan de milagro.

En ese momento merecíamos el segundo tanto que iba a llegar mediante un penal cobrado por el VAR tras mano de Pereira y perfectamente ejecutado por Bergessio, fuerte al ángulo, era el 2 a 0.

Solo restaba que pasen los minutos y que le den al capitán el trofeo de esta Supercopa 2021.

Una victoria totalmente justificada con el trámite del partido, un equipo en cancha que se mostró sólido, convencido, que se sintió superior siempre y que buscó lastimar permanentemente a su rival de maneras diversas, con variantes, despliegue, temple, convencimiento, agresividad, coraje, orden táctico, demostrando querer ser mejor que su rival.

Realmente me quedo con una sensación muy buena que hace tiempo no tenía, por un rendimiento parejo del equipo en tan poco tiempo de trabajo, plasmando la idea del técnico y porque seguramente tengan muchas áreas de mejora que el tiempo le va a permitir desarrollar.

El miércoles tenemos una prueba de fuego, sabremos si estamos para competir en la copa más exigente que tiene este continente, será en Chile frente a U. Católica.

Vamos Nacional!!!
Santiago Canale
laabdon.com.uy