Te pido una tarde más

Compartir!

A veces las cosas comienzan por el final y no es que arranquen de atrás para adelante. Como un choripán que no tiene punto de partida.

Ahí estaba el vendedor, remangando dos brazos que secaban el sudor de una frente que hoy vendió hasta agotar.

Como el manicero, con su chimenea que de lejos humeaba danzante entre los feligreses que se subían el cierre de la campera en coro cuando un vientito de la tardecita empezaba a soplar. En frente el solcito era amigable pero bajaba como piña en la frente para seguir el ataque.

Son de esos partidos que tendrían que jugarse a gol gana. Cuando Felipe la mandó a la red con sus chapas oxigenadas, el partido no existió más. Nacional sabía que lo ganaba y Boston River iba a tener que dar lo que no tenía por empatarlo. Así que por las dudas el Mati Zunino le puso candado.

Un mini alcanzapelotas se llevó un reto de los verdirojos porque la pelota se fue a la tribuna. Ese chaleco grandote dejaba lucir camisa y un pantalón nuevo, hoy la vieja le aprontó la ropa de cumpleaños para esta ocasión. Y se ve que era Bolso nomá. Las palabras de aliento a sus espaldas lo hicieron agrandarse y al ratito ya acompañaba las canciones agitando el brazo, colgándose a la estática como si fuera un paravalanchas. Como en aquel techo del bondi, allá a lo lejos donde otro grupo de Bolsos agitó desde el túnel hasta el pitazo final.

Nacional ganó por primera vez en la Piedra Alta en un partido olvidable para la pelota, pero imborrable para todos los que le rezamos a una tarde de fútbol más.

 


Por @danielcab7
laabdon.com.uy