Son gargantas que mueven aros

No les voy a mentir, crecí en una casa que no consumía nada de basketball, una vida con la pelota siempre al pie.

Apenas tuve en la niñez un pasaje por una escuelita de basket, por la altura que tenía probé suerte, pero me enfermé al otro día de mi primera práctica y nunca más volví.

Tiempo después comencé a seguir las campañas de Nacional en el Metro y en la Liga, pero nunca pisé un gimnasio.

Era inevitable emocionarse con los videos que comenzaban a circular de los espectáculos que daba la hinchada.

Hasta que un día decidí formar parte de esa fiesta. La primera vez fue en Unión Atlética con Trouville, y ganamos. Vaya debut, era el comienzo de la anterior Liga donde Nacional terminó siendo la sorpresa de todos.

Esta Liga recién arranca y falta una vida. Pero qué lindo es ver a Esteban con este escudo en el pecho, qué lindo es ver a los americanos defendiendo esta camiseta como suya. No sabía lo que era el potrero en el basket hasta que vi jugar a Tony Dandridge.

Y en la tribuna te juro que son gargantas que mueven aros, que esquivan manos, que se pechan con rivales buscando un rebote. Son 200, 500, 600, parecen 60 mil. 

Por @danielcab7
laabdon.com.uy

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