Nacional te vino a ver

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“Tienen que sacarse el gorrito para las cámaras”, dijo temblorosa y culposa la voz del oficial al padre de los mellis.

La 10 le llega a las rodillas, corretea por la tribuna con su hermana y flamea una bandera nuevita. La 10 dice Rodrigo, y es esa prenda que se pasa a los hermanos menores, pero no una más, esta es herencia.

Cayó la noche y cayó la barra. Hermanos, primos y compañeros del baby fútbol entran al Supicci con tres señores a cargo, pero… ¿a cargo de quién está la alegría de ellos? Desvalijaron al vendedor. Gorros, banderas, todo se llevaron. Va otra foto, ahora más colorida.

A la abuela le cuestan los escalones, pero siempre hay brazos solidarios como barandas y bastones que la acerquen a un asiento libre.

Qué importa el frío, qué importa la tabla si hoy Nacional vino a verla a casa.

Por allá un don le discute todo a Cunha. Todo. No para de repetirle “caradura” con esa voz que tiene el abuelo de todos cuando levanta el tono para retar. Se acomoda la boina y sigue, ni el Guti se salva.

Pasan a calentar los suplentes y el primero que levanta colas del cemento es Thiago, y el último el Seba, al que no le queda ningún botija por devolverle la sonrisa.

El profe gira sus manos y marca 10 minutos al Guti. Hay algo pactado, y Lavandina parece jodido, o eso empezamos a creer. El Guti lo mira a Giarruso y no sabe qué hacer. Picún se acerca para que le aclare. Enseguida el capitán baja las palmas y manda tranquilidad, todo bien, todo bien.

Brian bandidea otra vez por la banda, y Lavandina la empuja. Se abrazan, gritan, festejan otros casi tres puntos al bolsillo, y el profe vuelve a girar las manos y se viene enseguida Thiago. Al final todos tenían un poco de razón.

– ¿Demoran los choris?
– Ya están prontos
– ¿A cuánto están?
– 100 pesos.

De la tribuna al bondi, los bombos en alto como cruces en procesión de semana santa. Una parada en la esquina y algo para engañar la panza. La vuelta a casa.

Por @danielcab7
laabdon.com.uy