Como una mañana de Reyes

Nada se compara a esa mañana del 6 de enero. Corrés, buscás por toda la casa, mirás el balde de pasto y agua que preparaste la noche anterior… Hasta que encontrás tu primera bicicleta. Todos los años tenés una mañana de Reyes, pero no hay forma de calmarse. 

Mauricio Castillo

Esta noche de copa tenía una ansiedad distinta, pero igual a la que sentías cada año cuando esperabas a esos seres misteriosos. Hay cosas que te costaban entender: ¿cómo entran semejantes camellos en el patio de casa que tiene ese parral tan bajito? ¿Quién les abre el portón? ¿Cómo entran a tu casa si no tienen llave? Pero todo parece resolverse cuando te dicen que son magos, son los Reyes Magos…

Tampoco entendés por qué estás así de ansioso desde el lunes, fuiste a 13 partidos de copa este año. Este no era uno más, porque tu casa iba a lucir distinta, pero vos tenías problemas para estar. Esas cosas que tiene la vida adulta, viste… Ir del trabajo a la facultad y de la facultad al Parque, y la calculadora que te decía que capaz llegabas con el partido empezado… Como cuando esperabas los Reyes, las cosas en tu casa no marchaban tan bien y capaz que no te sorprendían con lo que querías.

Corría la tarde y la ansiedad ya me ganaba por goleada… ¿Y si falto a clases y me voy tempranito al Parque? ¿Cómo le digo a la profe? 

Era como tratar de dormirte la noche previa de Reyes. Vos sabías que tenías que hacerlo pero no había manera de tranquilizarte. Hasta que lo lograbas.

Camino a La Blanqueada viajé hablando de fútbol con el tachero… Él era manya pero me deseaba lo mejor, y yo le creí cada una de sus palabras, no sabés la paz que me dio cuando me dijo “llegamos bien, no te preocupes”.

A lo lejos ya se podía ver, de espaldas al barrio, como escondiéndome la sorpresa. Y enseguida la comencé a escuchar, ¡cómo retumbaba el “cueste lo que cueste, esta noche tenemos que ganar”!

Bajé del taxi y por más que tenía tiempo suficiente, comencé a correr. Como cuando despertaba aquella mañana del 6 de enero y buscaba por toda la casa, porque esa vez los Reyes me la hicieron difícil.

No me daban los ojos, los abría tan grande como podía para tratar de ver cada rincón de esa tribuna nueva repleta de gente. Rugía como nunca, y yo me sumaba a los cantos. No había empezado el partido y mi cara ya pintaba una sonrisa como si hubiera visto aquella primera bicicleta.

Cuando entré al Parque ahí estaban los míos esperándome, y ya de lejos los podía ver con la misma sonrisa, estaban prontos para vivir una noche de reyes. Y en frente la Abdón, estaba tan alta que parecía confundirse con el cielo, cuando salió el equipo allá arriba se prendieron unos celulares, y parecían estrellas que iluminaban la noche, esa noche perfecta.

Por @danielcab7
laabdon.com.uy

2 comentarios en “Como una mañana de Reyes

  • Notable me hiciste revivir la primera bicicleta y esa noche magia con mi hermano de la vida y su hijo mi ahijado, que nos unía un dolor tremendo por un ser querido que partió hace poco y ese abrazo entre los tres en silencio diciéndonos muchas cosas y un solo grito NACIONAL NO MAAAA. Gracias

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