Los Céspedes también crece

 

Hoy cuenta con ocho canchas, una de ellas similar a la del Parque Central a pedido de los futbolistas.

Los hinchas de Nacional se deslumbran con el crecimiento del Gran Parque Central. Es natural: cada vez que el equipo principal juega de local, el desarrollo es ostensible. Pero el estadio no es lo único que progresa en el club. El complejo deportivo Los Céspedes también lo hace, en silencio, alejado de las luces, pero con el mismo fervor que el escenario de La Blanqueada.

El complejo está ubicado en Camino Berges, a 12 kilómetros del centro de Montevideo, y cuenta con 19 hectáreas donde se construyeron ocho canchas, siete de ellas con medidas oficiales y una de césped sintético. Hace seis años solo había cuatro.

La superficie de la número seis, una de las últimas en construirse, es idéntica a la del Gran Parque Central y fue un pedido de los futbolistas, para entrenarse en un piso similar al que suelen jugar. Allí realizaron el miércoles último un amistoso contra Villa Española y será inaugurada públicamente en las próximas semanas.

“La cancha seis es la vedete de Los Céspedes” dijo a Referí, con orgullo, Adriana Araújo, gerenta de operaciones de la institución y agregó que “el piso tiene 3.200 metros cúbicos de arena, riego computarizado y drenaje”.

Los arcos que se utilizan son portátiles y de aluminio, para que no marquen la cancha. “Al tener el piso de arena se puede jugar aunque haya lluvia torrencial y el mantenimiento es más intensivo que el de tierra”, explicó Araujo.

El costo mensual de conservación de esa cancha (así como la del Parque Central) es de US$ 2.000, que es lo mismo que cuesta mantener las otras siete canchas juntas. “Incluye los fertilizantes, el corte, el combustible, productos de prevención de enfermedades, etc.”, describió Araújo.

La misma se levantó en el sector opuesto a las anteriores, de espaldas a la edificación central del complejo, en un predio que hasta hace un tiempo estaba tapado de yuyos. “En el 2000 se movió la tierra en ese lugar y se esbozaron dos canchas. A partir de 2015 funcionaron como un espacio para entrenamientos de femenino y algunas formativas”, explicó la gerente.

Ahora, además de la cancha seis y un sector nuevo que se agregó para el calentamiento de los jugadores, también hicieron otro campo de juego, el número siete, cuyo piso es de tierra y está en pleno crecimiento de la hierba.

La escasez de canchas de entrenamiento era un problema para el plantel principal, además de una erosión importante en la economía del club. Cuando llovía mucho o las principales estaban en mal estado, había que salir a alquilar afuera. Esto provocaba un movimiento enorme, además de gastos extras.

Otra de las limitantes era que no había agua suficiente para el riego: “Eran solo 12 mil metros cúbicos de agua por hora y ese caudal no daba para todas las canchas”, de manera que “se hicieron perforaciones y ahora hay 35 mil metros hora de agua y una planta potabilizadora con una empresa para los vestuarios y otros sectores; es agua potabilizada de un pozo semisurgente” reveló Araújo, lo que significa un importante ahorro de OSE.

Se construyó también un tanque australiano que funciona como reservorio de agua, con 120 mil litros para riego de las canchas seis y siete. Además de la instalación de corriente trifásica con 40 cámaras de inspección.

El club se está haciendo cargo de la restauración de la cancha de césped sintético (la que fue bautizada con el nombre de Luis Suárez), debido a que tenía desperfectos y la empresa contratada para construirla no se hizo cargo, aunque el contrato era con llave en mano. El asunto está en escritorios de abogados.

La cancha número cinco se transformó en dos, una de ellas iluminada para el baby fútbol.
Los campos de juego son la esencia del complejo deportivo, donde los técnicos y jugadores se preparan para la competencia. Pero no solo eso comprende el aggiornamiento de Los Céspedes, donde además del plantel principal entrenan y juegan las divisiones formativas y el baby.

Se levantaron 950 metros lineales de muros perimetrales y faltan 900 metros para que todo el predio quede cerrado. Se mejoraron los portones, con cerramientos de hierro, todo fabricado en el mismo lugar y por los funcionarios.

Los futbolistas cuentan con un gimnasio de última generación con cámara hiperbárica, una barbacoa cerrada, además del vestuario y las habitaciones para los días de concentración. Cuando duermen allí también desayunan y almuerzan.

Para los árbitros de formativas se construyó un vestuario con todas las comodidades que ellos requerían. Para los juveniles se está refaccionando un sector que cuenta con merendero.

Araújo es el alma máter del lugar, donde trabaja desde hace seis años. Contó a Referí que ingresó “a través de una consultora”.

“La solicitud era para administrar un complejo deportivo entre Montevideo y Canelones, pero no decía el nombre. Me reuní un día y antes de la semana ya estaba trabajando acá”, contó. Toda su familia es de Nacional y desde 2014 ocupa el cargo de gerenta de Operaciones, que incluye también el Parque Central.

Araújo destacó el trabajo diario de los cancheros, “quienes son los verdaderos artífices del crecimiento”. Actualmente son 10 los funcionarios empleados en Los Céspedes, los que también, como pasa con los futbolistas juveniles, son producto de la cantera.

“Nuestra idea es darle prioridad a nuestra gente, promover personal, para que tengan un sentido de pertenencia con el lugar, con el club. En el Parque Central hay siete funcionarios y todos empezaron en Los Céspedes”, dijo.

Otra de las claves para el mantenimiento es “caminar, caminar y caminar”, con el fin de estar encima de las canchas para “prevenir, ver cómo está el césped y si tiene una coloración extraña”.

El ingeniero agrónomo contratado por el club es Salvador Invernizzi, en quien Araújo se apoya permanentemente: “Le pregunto todo, él es el uno”, manifestó la funcionaria.

También destacó la colaboración del actual integrante de la comisión directiva, Heber Lambert: “Todas las directivas han apoyado, pero Lambert se comprometió con las obras de Los Céspedes”. El actual secretario general del club integra la Comisión de Patrimonio y Obras y la subcomisión de Los Céspedes, que preside Francisco Maronna y que también integran Federico Lambert, Raquel Methol, Pablo Bodega e Ignacio Corradi.

Mario Grela, el encargado de mantenimiento, trabaja en el complejo desde 1992. Una de las primeras tareas que realizó fue desmantelar una vieja cancha de bochas para construir allí el actual gimnasio. Así que conoce bien la transformación del complejo: “Desde 2010 para acá ha tenido el mayor avance”, señaló.

Recordó que antes de que Nacional comprara el predio en 1968 bajo la presidencia de Miguel Restuccia, una lanera utilizaba las dos canchas que existían para torneos de fútbol entre fábricas. En esa época estaba el chalet que hoy ocupan los técnicos y una construcción que servía de comedor.

Los Céspedes se inauguró el 14 de setiembre de 1968 en un acto al que concurrieron autoridades deportivas y nacionales. El nombre es en homenaje a los hermanos Céspedes que defendieron al club en sus albores. En 1971 Nacional obtuvo por primera vez las copas Libertadores e Intercontinental. Los vestigios de los vestuarios donde se cambiaban las glorias de aquella época aún persisten detrás de uno de los arcos de la cancha dos. Pasado y presente de un club que no detiene su marcha.

 

 

 

referi.uy

Título Original: “Los Céspedes crece en silencio”

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