La travesía, capítulo 2

DÍA 2:  Barinas, Venezuela 6 de marzo de 2019 00:12

Barinas despertó con un calor sofocante, Venezuela es un país muy húmedo y no corría una gota de aire. Bajé al Lobby del hotel y allí se encontraban Alejandro, Diego y Alexis. Planteamos la idea de ir al Centro Comercial que había enfrente al hotel para recorrer un poco, conseguir algún adaptador para el enchufe de la pared ya que era de los americanos, y tal vez almorzar.

 Luego de desayunar, vino la conferencia del director técnico de Nacional, el argentino Eduardo Domínguez, donde pude preguntarle “Si creía que era una buena oportunidad para cambiar la pisada, y de a poco empezar a conformar un equipo fuerte” y me dio una respuesta muy completa.

De mi experiencia con él, me llevo una excelente imagen, de una persona educada, atenta, pero sobre todo muy calma y centrada. Es más, si le pasabas por al lado te saludaba y esas pequeñas cositas que hacen diferencia. Pero hasta ahí, yo creo que es alguien muy tranquilo y enfocado.

Además de Domínguez, hablaron Conde y Mathias Cardacio. El capitán Tricolor se mostró muy tranquilo y respaldando al equipo y cuerpo técnico. Le dije que él era uno de los jugadores más experientes, con muchos partidos en competencias cómo esta y cuál era el mensaje que sentía que tenía que transmitirles a los jóvenes. Destacar de “Coco” también su calidad humana y su predisposición siempre.

Luego del “Coco” vino el “Bocha”, Mathias Cardacio, un crack por naturaleza, de esos jugadores que se sentaban a hablar contigo sin problema. Me ayudó mucho a generar confianza, para mí y para con los jugadores. Le pregunté al 22 de Nacional, que se sentía por haber vuelto a jugar en el Parque tras mucho tiempo.

Luego de la conferencia, enfilamos hacia el Shopping y en la puerta del hotel nos encontramos con una sorpresa.

La gente del hotel nos pregunta a donde vamos, le decimos, y nos dicen que esperemos. En eso aparecen 4 o 5 policías para escoltarnos donde finalmente nos acompañarían 2.

La verdad que yo pensaba “Ah, pero está peor de lo que pensé” con respecto al tema de la seguridad, etc.

Ya en el shopping, les puedo decir, que los comercios del mismo eran todos del estilo de los puestos callejeros aquí en Uruguay, podría decirse que es como “Los techitos verdes” (popular feria del Uruguay en el centro).

Me sorprendió llegar, y como dije, encontrarme en el camino hacia el hotel con una sucursal de la red más grande de supermercados de Venezuela, el supermercado “Dorado” totalmente vacía y desierta, con el cartel despintado y hecha un esqueleto.

Pero la imagen se repetiría cuando vimos el primer comercio del gran Centro Comercial.

Increíble. Parece que la foto estuviera alterada. Una imagen clara de la realidad para un comerciante que no puede autoabastecerse, y tiene que decidir cerrar el negocio, porque la moneda está tan desvaluada aquí que no es rentable tenerlo.

Dentro del Shopping, no había mucha gente, la mayor densidad de gente estaba en los juegos para niños. Entendí qué tal vez la idea de los papás de esos niños era hacerlos olvidar, al menos por un rato, lo que vive el país.

Nos dirigimos a una empresa telefónica a conseguir chips, y sin duda lo que más llamó mi atención fue que, en las vitrinas que contenían los celulares, los cartelitos que decían el modelo y demás detalles no tenían su precio. ¿Por qué? Porque la inflación es tan grande que los precios suben todos los días.

Volvimos del Shopping, y en el lobby conversamos con los compañeros, Juan Pablo Romero, Alexis y los demás, que sería una buena idea hacer un partido de fútbol, ya que JP había averiguado que la cancha de la esquina salía 3 USD LA HORA.

La hora de fútbol 90 pesos en total. Impensado, mientras que en Uruguay las canchas de fútbol 5 POR PERSONA, oscilan entre los 100 y 150 pesos. Entonces, agarré la mochila, y escoltado por dos policías, porque mi amigo Kike (seguridad de Nacional) no me dejaba salir solo 😂, me fui a la cancha de la que hablaba Juan a conocer un poco como era la cosa.

En el camino hablé mucho con los Policías, me contaban que ellos ganan entre 5 y 7 USD al mes y muchas veces ese dinero tienen que gastárselo en víveres y alimento justamente cuando están trabajando. Insólito. Mientras hacíamos las comparaciones Dolar – Bolivar Soberano, el joven policía me comentaba que en Venezuela se manejan billetes muy chicos y que no es algo muy práctico.

Este billete es uno de los más grandes, sin embargo, con esto no te compras absolutamente nada. Y con 10 de estos billetes tampoco. Y con 100 tal vez un alfajor. Es increíble, la gente paga con maletas por la cantidad de billetes que se manejan.

Bueno, pero como no quiero aburrirlos sigamos con la historia del día de hoy.

En el camino a la cancha, además de hablar de las respectivas monedas, pasó un camión con una pantalla gigante y un parlante al lado. Ese camión tan peculiar era un camión publicitario, ya que en la pantalla gigante había una imagen de un futbolista de Zamora, el logo de la Libertadores y la hora del partido vs Nacional.

Luego de una extensa caminata volvimos al hotel, donde me encontré con el lobby del mismo plagado de jugadores viendo Real Madrid – Ajax. Allí estaba Lorenzetti, Cotugno, Sant Anna, Carballo y Gonzalo Castro. Para mi sorpresa, estaban mis amigos Daniel y Alejandro Cabrera, quienes habían llegado por Panamá, para luego hacer en escala en Caracas y llegar a Barinas.

Dani y Ale, son dos hinchas de Nacional rabiosos, y sienten a Nacional como un estilo de vida. Si les tiro un dato no me creen. Los hermanos Cabrera no se perdieron UN SOLO PARTIDO por dos años seguidos. De visitante, de local, en Argentina, en Chile, en Japón donde sea que juegue Nacional ellos dicen presente dejando  muchas cosas de lado.

Daniel, además de ser un amigo, es un gran compañero de La Camiseta En La Piel, programa que pueden escuchar los días martes y jueves, por las aplicaciones para celulares, en www.laabdon.com.uy o por YouTube a las 20 horas. Así como quien no quiere la cosa tiré un chivo eh. Tiembla Tinelli (?.

Luego de hacer el programa, nos fuimos al Burger King de Barinas porque le fui tan insistente (diría rompe huevos pero queda feo entonces no lo voy a decir) a Dani que terminó aceptando acompañarme. Y allí me encontré, con lo que no quisiera que pasara, pero con todo lo que fui a buscar.

Entramos, Daniel, Alejandro y un miembro de la seguridad del hotel. Filmé algunos videos, con permiso claramente, que luego estaré subiendo a mi Instagram @ElOtroValentin y también a Twitter, para que puedan ver lo desolado que estaba el lugar, no había UN alma. Luego de conversar con algún empleado, que no quería salir en cámara por miedo a ser despedido, me dirigí a hacer mi pedido.

Pedí un helado King Mix, que es algo parecido a esto.

En la caja me comentaron que no tenían el envase Original, y les dije que no habría problema. El helado me valió alrededor de 4 dólares, mientras que en Uruguay el precio oscila entre los 3,5/4 .

Por motivos de lógica, no iba a ser igual al que estaba publicitado en el cartel electrónico, pero me encontré con un producto bastante fresco y sobre todo se notó que hacían lo que podían porque por lo general estos helados vienen con galletitas o cosas así y como no tendrían, supongo que habrán usado el bizcocharlo de otro postre que tienen.

Me fui del Burger King con sensaciones encontradas, pero antes de irme me puse a conversar con los chicos de la caja, y antes de irme, les dije que esperaba que todo salga mejor y pudieran salir adelante y en ese momento, de todo el tiempo que estuve adentro del Burger King, los empleados dibujaron la primera sonrisa y me fui con esa imagen en el cabeza muy contento.

Tal vez este capítulo tuvo el enfoque que no esperaban, pero me pareció importante hacerles ver que, primero, no hay una guerra civil como la pintan, y segundo, hay que salir de la burbuja de todos los días y empezar a informarse, porque el mundo no es todo color de rosa, la gente de Venezuela está sufriendo el día a día, sufre el no tener que comer, sufre el no saber si hoy puede comprar un pan y una leche porque el salario le da justo y mañana no, sufre el no saber si el día de mañana van a seguir trabajando porque su lugar de trabajo sigue siendo rentable o no, sufre el no hablar a una cámara por miedo, sufre la paranoia de que haya militares en todas las calles y no poder caminar tranquilo. Hay que solidarizarse o por lo menos así lo veo yo.

 

Disculpen que se me hizo extenso, y gracias por el espacio.

Valentín Canale
laabdon.com.uy