La culpa es nuestra

“Cuanto más arriba haya, más abajo habrá también” reza una canción de La Renga, y era obvio que cuantos más días pasaran sin perder un clásico, más iba a doler el golpe, y vaya si dolió.

Foto: Mauricio Castillo

En la semana no solo habíamos perdido a nuestro bastión del medio campo sino que promediando el primer tiempo del partido, y cuando jugábamos un poco mejor, nos quedamos sin Polenta y Seba Fernández en casi la misma jugada, demasiado, sobre todo por lo que significan estos tres jugadores no solo para el clásico sino también porque este plantel ha perdido a muchos jugadores en los últimos meses y casi no hemos tenido altas.

Incluso Arismendi salió en los partidos con Danubio y River y el medio se vino a pique y Nacional cosechó 1 solo punto de esos 6 disputados.

Lo de ayer no fue más que una confirmación de un mal momento y por eso surgen un montón de dudas.

¿Cuánto tiene que ver la reforma innecesaria del Parque en esta crisis?

¿Quiénes son los culpables de que el club haya tenido que salir a sacarse sueldos de arriba sin pensar en lo deportivo? ¿Quiénes votaron la reforma del Parque? ¿Cuántos se cansaron de matar una y otra vez a Arismendi? ¿Cuántos mataron partido a partido al “Rafa” García?

¿Cuántos pedíamos a gritos a Rogel?

Es fácil dramatizar ahora, luego de haber quedado en una posición para nada linda en las tablas y haber perdido la racha de tantos clásicos sin perder, (vale reconocer que desde la final de 2015 que no ganábamos uno oficial).

Es verdad que se jugó mal, es verdad que nos superaron, como también es verdad que el árbitro nos asesinó en todas las chiquitas (más allá del penal que no le cobró a Espino) pero nada sirve de excusas, porque los problemas los tenemos nosotros y mirar para afuera y culpar siempre al otro es lo más fácil que podemos hacer pero nada nos va a solucionar.

Lasarte es el principal culpable, su juego se vino a pique, lo veníamos bancando por los resultados, pero ahora ni siquiera eso lo salva, y eso pasa siempre cuando solo “jugas mal pero ganas” . Pero más allá de este detalle, hay un nivel bajísimo en algunos jugadores que sin duda, el bajo volumen de juego del equipo los ha perjudicado, repasemos:

Se fue Otálvaro, Romero, “Rafa” y Carballo. Porras pasó de ser el séptimo volante y casi de no estar convocado a ser titular ayer. El “Tata” González (por quien nos desvivimos para que vuelva) no ha tenido un partido bueno des que que llegó, siendo titular en la selección( !?).

El nivel de Kevin, que venía de un gran semestre con Munúa es nulo hoy en día, Hugo Silvera se fue en amagues, Barcia vuelve de una lesión y aún no ha demostrado absolutamente nada (otro que con Munúa voló) Rolín es una incertidumbre y Rogel ha tenido un arranque de carrera en primera división tan malo como jamás he visto. Casi sin darnos cuenta perdimos a Liguera que casi no juega y cuando lo hace no puede aportar nada. Espino quien es el mejor marcador que tiene este equipo ha acentuado su crisis con la pelota, Fucile hace rato no está en un buen nivel (mas allá de que ayer hizo un buen partido). Trajimos a Bueno (?) y Zunino que aún no ha jugado. Es evidente que atrás de todo esto hay un gran problema, del DT, del sistema, de motivación o vaya uno a saber qué, pero estas cosas pasan en el fútbol porque los integrantes de los planteles son humanos.

Se perdió más que un clásico, pero a la vez no deja de ser un partido y nada más, hay que levantar cabeza, pelear por la anual que no está para nada lejos y pasar raya a fin de año.

Hay herramientas, lo demostró la tercera ayer, estamos lejos de una crisis, hay que cerrar filas, corregir para adentro y dar vuelta la cosa. ¡Todos unidos venceremos!

 

Andrés Terranova

laabdon.com.uy

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