Hay tardes que no

Hay tardes que se parecen a ese purgatorio del que hablan los creyentes. Pero no es como lo describen, luce bien. La tarde es preciosa, el solcito pega, pero acompaña sin molestar demasiado. El entorno está divino, un verde que invita a jugar y otro verde que nos envuelve con altísimos árboles.

Rodrigo Silva

Por momentos se parecía a una de esas tardes épicas, que hacés un gol faltando poco y te vas con los puntos a casa y una sonrisa toda la semana. Hasta sentís la suerte del campeón cuando el rival te perdona la vida.

Pasan los minutos y una y otra vez te queda ese grito atragantado, suspirás y esperás la próxima, alguno hasta levanta un dedo al cielo pidiendo explicaciones y una sola chance más, como sin saber que hoy estábamos en un purgatorio. Volvés a levantar la cabeza y al rato de nuevo, la pelota que no quiere. No es para vos, hoy no es para vos. Y un rezo que se repite una y otra vez en la tarde.

Bajó el sol y ya mareado de tanta pelusa que se mezclaba con gol atracado, el partido se te iba. Pero vos alentabas con esa sensación de que faltaba esa pelota final, porque en Nacional siempre hay una pelota final.

 Pero ese limbo en el que nuestras almas penan por un grito sagrado que nos de la redención, tarde o temprano termina. Y terminó. Y la pelota no quiso, pero los guerreros sí, y la hinchada está, porque siempre está, son almas que siempre vagan detrás de tu destino.

 Quedan batallas por librar, incluso todavía nos queda el partido más lindo por delante. Sin reprocharnos nada, y juntos hasta el final en busca de la gloria, o de ese cielo sagrado.

 

Por @danielcab7
laabdon.com.uy

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