“Fui un pajero bárbaro en el pasado”

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Rodrigo Amaral vive el confinamiento en familia y esperando volver a las prácticas. Junto a su esposa y sus dos hijas (de dos años y medio y de siete meses) aprovecha para disfrutar momentos cotidianos que se intercalan con entrenamientos físicos vía zoom

“Cuando estás en tu casa se valoran muchas cosas. Extrañamos mucho ir a Los Céspedes, estar en grupo, jugar al fútbol y tocar la pelota con los compañeros. Pero disfruto en familia de ver crecer a mis dos nenas chicas”, contó el zurdo volante de 23 años al programa Locos por el Fútbol, de FM Del Sol.

Con tiempo de reflexionar sobre lo que ha sido su carrera en Primera División, que arrancó en agosto de 2015 cuando tenía 18, reconoció haber cometido algunos errores pero está tranquilo con su presente por haber enderezado el rumbo a tiempo.

“Fui un pajero bárbaro en el pasado. Cuando recién había debutado pensé que ya había llegado a lo más alto. Como soy hincha de Nacional y amo a Nacional dije: ‘Ta, no me importa más nada y hago lo que sea’. Me fue mal, pasaron cosas feas y recapacité. Pensé en lo que tenía que hacer y hoy disfruto en el día a día de Nacional y de jugar al fútbol, que antes no lo hacía”, admitió.

“Capaz que en Europa es otro mundo, pero acá hacés las cosas mal y no pasa nada porque el fútbol no es tan exigente como el europeo. Después pasan los años y no te llegan cosas buenas y decís: ‘¿Pah, qué está pasando? ¿Soy yo o los otros?’ Y sabés que sos vos mismo y que algo tenés que cambiar. También estoy pensando en mis hijas porque quiero darles un buen futuro”, explicó.

Recibía y recibe críticas por su forma física, y en su momento le “rompía las bolas porque tenían razón”. “Tenía que cambiar algo y no cambiaba. Ahora ya ni me estreso porque sé que estoy bien y sé las cosas que estoy haciendo. Quedó eso de que soy gordo, pero ya no le doy más bola”, indicó.

“La dieta que me sirvió fue una que hice en Argentina, que me bajó 14 kilos. Era un polvito para poner en el agua y tipo un omelette que lo comía con ensalada. Ahora me hipnotizó el zapallito y le meto siempre a las ensaladas. Esa misma dieta la hice también en los primeros cuatro meses de recuperación de mi lesión de rodilla, que sólo iba a Los Céspedes para hacer camilla. Volví mejor de lo que estaba con Álvaro Gutiérrez”, expresó.

El 25 de mayo de 2019 contra Rampla Juniors se rompió los ligamentos cruzados “cuando estaba en el mejor momento”. “En ese momento pensé: ‘Barba, dame una para mí’ Estaba jugando todos los partidos y haciendo goles. No era como antes, que no me salían las cosas. Lloré como una semana y media. La pasé mal, pero fue una piedra para pasar y seguir adelante”, recordó.

En esos momentos, como en todos los difíciles, destacó que siempre estuvo a su lado Daniel Fonseca. “Nos hablamos todos los días y tenemos una relación casi familiar, de amigos. Con todo lo que pasó, nunca me dejó tirado. Nunca me dijo ‘mirá la plata que puse por vos y no estás haciendo nada’. Las dietas siempre me las pagó él y estuvo al lado mío siempre. Conmigo se portó 10 puntos”, aseguró.

“Me peleé con Daniel cuando estaba en Racing, pero fue tema mío. Yo llegué a Racing cuando estaba Diego Cocca, que me dijo que me iba a dar chances. Después llegó (Eduardo) Coudet, llevó muchos jugadores y nunca tuve una chance. Cuando recién llegó Coudet le dije a Daniel que me sacara de ahí. Yo tenía cuatro años de contrato. Él me dijo que me quedara yo le dije que no quería estar más con él, pero fue tema mío, de pendejo”, recordó.

Por último, al ser consultado por sus esperanzas de volver a defender a la selección uruguaya pero a nivel mayor, consideró que “primero hay que mentalizarse en jugar mejores partidos y hacer muchos goles en el equipo de uno”. “La selección siempre está entre ceja y ceja. Si hacés las cosas bien en tu club, te va a llegar”, concluyó.

 

 

 

 

 

 

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Título original”Nacional: “Fui un pajero bárbaro en el pasado”, reconoció Rodrigo Amaral”