Crónica del campeón

Las semanas previas al clásico siempre son distintas, sin duda alguna, pero esta, fue una semana distinta y llena de energía positiva.

Nicolás Mernies

En el correr de la semana clásica, se buscó y se ideó un plan para motivar a los jugadores, y se empezó a difundir la idea de hacer un banderazo. La idea llegó a directiva y logró llevarse a cabo, con la condición de llevar un alimento no perecedero para los damnificados, una idea novedosa, tal vez vanguardista, para acercar al hincha, fortalecer la unión hincha-jugador y de alguna manera mostrarles a los nuevos donde están jugando.

Salió redondo, decenas de bolsas con alimentos fueron donados, el hincha le dio un mensaje a los futbolistas, que luego quedaría demostrado que lo entendieron, la familia volvió al Parque, viviendo una gran fiesta con fuegos artificiales y bengalas.

Pero La Primer Hinchada Del Mundo no se iba a quedar así, se apuntaba a más. Otra vez, se buscó la difusión, alentando a los hinchas a concurrir a la calle Jaime Cibils, enfrente al liceo Dámaso, para cortejar al ómnibus que llevaba a los futbolistas. Una locura.

Niños, abuelos y jóvenes, esperaban ansiosamente la llegada del plantel a las inmediaciones del Estadio Centenario, con bengalas, bombas de humo, bombas de estruendo y muchas ganas de ganar y transmitirle al jugador ese mensaje.

El ómnibus llegó y la calle Centenario se volvió un infierno. No se veía absolutamente nada, solamente alguna luz de bengala, el resto era todo humo, la alegría y el júbilo que había en ese momento pocas veces lo viví.

Lamentablemente, esa energía cambió de repente, debido a que en una medida tal vez excesiva, la policía reprimió a la hinchada de Nacional, que se estaba comportando de manera ejemplar, pero entiendo que tal vez  la densidad de gente imposibilitaba el avance del ómnibus.

Algún policía, arriba de una moto, desobedeció la orden de su jefe, que se lo notaba con buena intención, y eso desató el caos, hinchas atropellados, apaleados, y alguna riña con algún policía tuvimos que lamentar, pero lo penoso es la actitud de la policía, ya que pude ver con mis propios ojos algo que tal vez no me esperaba, un policía haciendo rayas verticales con sus manos en su uniforme haciendo referencia a la camiseta de Peñarol.

Vi a un hincha de Nacional, “desafiar” a la Policía al sacarse la remera, y pude capturar esta foto.

Ya adentro, con la tormenta de caos escampada y buscando que ese episodio nefasto no opacara el esfuerzo de la hinchada, me senté en el asiento número 20 del segundo anillo de la Colombes para disfrutar otro clásico más.

Nacional plantea un 5-1-3-1 con Conde en el arco, Zunino de carrilero por derecha, Cotugno de zaguero por ese sector, Angeleri de libero, Viña de zaguero por izquierda y Palito Pereira de carrilero zurdo. En el medio, de tapón, Joaquín Arzura. Más adelante Carballo, el “Chory” Castro y el “Mago”, Santiago Rodríguez. Arriba solo Papelito Fernández. El DT argentino sorprendió a más de uno.

En el trámite del partido se vieron cosas interesantes, que analizaré mas adelante, como por ejemplo las transiciones defensa-ataque y los cambios constantes de figura, teniendo en el fondo alternativas como Viña y Cotugno, quienes pueden jugar de lateral por su sector perfectamente. Esto soltaba a los carrileros (Sobre todo a Zunino), poblando la mitad de la cancha.

Minuto 35´y hay córner, Santiago Rodríguez la juega corta para el “Chory”, quien se la deja a Viña que tira un centro sin éxito ya que posteriormente rechazarían ese balón, si no me equivoco, Fabricio Formiliano, ese mismo balón lo toma Cotugno, quien levanta la cabeza y lo ve a Santi Rodríguez, que le hace un gesto con el brazo y pica hacia adentro, a la espalda de Formiliano, el pibe la baja como si tuviera 30 años, hamaca la cintura para engañar al defensa aurinegro y le pone un pase, porque no es un centro, un pase a la cabeza de “Mambrú” Angeleri que la empuja y anota su primer gol con la gloriosa camiseta del Decano.

Mauricio Castillo

Segundo tiempo, centro de Cannobio y Angeleri, que había sido héroe, toma a Gabriel Fernández de manera excesiva y el arbitro Andrés Cunha pita penal. Todos en la tribuna parecían hablarle al capitán de Nacional, Esteban conde, con frases como “Le pega fuerte y al medio,Coco” o “Es tuya Coco”. Cristian Rodriguez le pega fuerte al palo de su pierna, Conde adivina pero no llega, el 7 de Peñarol lanzó un zapatazo imposible. 1-1.

El partido no tuvo mucho más, la expulsión de Santiago Rodríguez, alguna llegada de Peñarol, alguna otra llegada de Nacional, y la expulsión de Palito.

Nervios, corazón en la boca y algunos rezando, se vienen los penales.

Se realiza el sorteo, se patea en el arco de la Ámsterdam.

Va el cebolla, le quema el arco a Esteban y gol, 1-0.

Va Bergessio para Nacional. Afuera, potente y arriba del horizontal.

Llega Viatri para Peñarol, Conde se tira hacia su derecha y el argentino remata fuerte y al medio. 2-0.

Se prepara para pegarle Felipe Carballo y no voy a mentir, me vino un recuerdo de su penal en la Bombonera vs Boca en el 2016. Pelota para un lado, golero para el otro, gol de Nacional. 2-1.

Llegó el turno para el jugador que alguna vez le faltó el respeto a la institución con videos cantando y haciendo alusión a la muerte, así como también festejó contando sus copas libertadores y mostrando la palma de su mano cuando convirtió contra Palmeiras.

Gastón Rodriguez, zurdo, la cruza, y Conde adivina. Justicia.

Mauricio Castillo

Matias Viña, de gran partido, se encarga del tercer penal, sorprendiendo con un remate excelso, colocado y arriba a la punta izquierda del golero Dawson, quien adivinó pero no pudo parar tal remate.

Llega Cannobio, gol de Peñarol. 3-2.

En Nacional toma la responsabilidad del cuarto penal uno de los nuevos, Joaquín Arzura, quién había jugado un excelente primer tiempo, claro con el balón y raspando mucho en la mitad de la cancha. Obligado a convertir, llega, y cruza el balón, Dawson adivina, la pelota parece que no ingresa más a la red, pero sí, gol de Nacional. 3-3.


Mauricio Castillo

Llega Gabriel Fernández, abriendo su pierna derecha con un remate débil que ataja de forma espectacular el capitán, Esteban Conde.


Mauricio Castillo

Si convertimos ganamos, ¿y quién toma la pelota? Sí, Néstor Esteban Conde. Para convertirse en héroe. Se para recto al balón, hace un pasito al costado y remata muy de abajo, casi como en los saques de arco. Entre la emoción, los nervios, y las ganas de ganarlo la tiró al talud.

Pero el destino nos tenía preparado un final mejor.

Va Lucas Hernández en Peñarol, ¿Nos salvará Conde otra vez? esta vez no, pero el número 27 de Peñarol emuló al capitán tricolor y la tiró por arriba del horizontal, un remate cruzado, que el golero albo había adivinado, pero con demasiada potencia.

Observo el penal fallado y enseguida veo a los jugadores de Nacional, menos uno, festejando. Ese que no festejaba, no lo hacía porque ya estaba enfilando hacia el arco, más concentrado que nunca. Se trata de nuestro héroe, Paul Matías Zunino.


Mauricio Castillo

En la tribuna algunos veían, otros no, otros lloraban, otros filmaban, y alguno también se persignaba o rezaba.

Tomó la pelota cuando pesaba una tonelada, y le pegó mas frío que el piso del baño. Locura en el Estadio Centenario, Nacional campeón.


Mauricio Castillo

Todos los jugadores corren a abrazarlo, en la Colombes se desata la locura, la gente fesejando con desconocidos, agradeciendole al cielo, alguno que otro dedicándole el triunfo a los rivales de enfrente.


Mauricio Castillo

Es cierto que el partido lo ganaron los jugadores, sí, pero nada hubiera sido posible sin la Hinchada, sin el empuje de los últimos días, y hablo del hincha de siempre, del que se levanta de madrugada para ver jugar 90 minutos al club que ama, el que hace un esfuerzo para pagar la cuota, el que se ofrece a ayudar económicamente a otro bolso con su entrada, el que dona alimentos no perecederos, el que ofrece llevar a un bolso que no conoce a un partido cuando no hay transporte, el que tal vez evita gastos y hasta a veces deja de comer para poder pagar la entrada, el que apoya todo el tiempo y va a todas las canchas sin importar donde ni los resultados… hablo de vos, hablo de mí, hablo de todos. Salud y gracias, Nacional nomá.

Valentín Santiago Canale Baraldi
laabdon.com.uy