Abdón Porte: 100 años #LeyendaNacional

En 1893, nacía en Durazno, Abdón Porte. Desde chico su admiración por los Céspedes, lo llevó a practicar el fútbol. Se inició en 1909 con 16 años en el Colón FC, pasando en 1910 al Libertad FC.

En las elecciones de Nacional de 1911, cuando la situación institucional tomaba dimensiones de desastre, ganó la corriente popularizadora de José María Delgado, abriéndose así las puertas para el ingreso de nuevos jugadores. Abdón acudió al llamado del club de sus amores, y de esa forma llegó a Nacional junto a una nueva camada de futbolistas como Alfredo Foglino, José María Viamont, Varela, Pascual Somma, entre otros.

Debutó en Nacional, el 26 de marzo de 1911 con 18 años desempeñándose como back derecho. Poco tiempo después fue ubicado en el mediocampo, de “centrohalf”, de número 5, el puesto que lo iba a marcar para toda su carrera.

Tras un duro año de 1911, Nacional enderezó el rumbo y conquistó el Campeonato Uruguayo de 1912. A partir de ese año, los Campeonatos Uruguayos, los torneos Rioplatenses y las victorias clásicas comenzaron a sucederse, una tras otra. Aquel Nacional, arrasó con todos los títulos a su paso.

El “Indio” Abdón era el alma del equipo, el líder espiritual. Pocas figuras ostentaron características tan bien marcadas como él. Fuerte y de un gran coraje, cuando el equipo peligraba ante el rival, ahí era cuando su figura se imponía en el campo.

Nacional era su ideal, lo amaba como el creyente a su fe. Por su enseña era capaz de todo. Nadie se expuso a tantos peligros como Abdón. De un juego aéreo exuberante, quizás falto de elegancia, no había parte de su cuerpo que no tuviera una cicatriz o una herida de batalla.

Los clásicos y los partidos internacionales, estaban hechos a la medida de Porte. El 27 de Mayo de 1917, jugando por la Copa Albion en el viejo Belvedere, sufrió a los 10 minutos una grave lesión de rodilla, pero decidió seguir jugando los 80’ restantes y el alargue, para no dejar al equipo con uno menos. Esta inconsciencia que le agudizó la lesión, le valió estar un mes parado y Nacional empezó a ceder posiciones en el crucial Uruguayo de 1917, el de la Copa Uruguaya en propiedad.

Finalmente, Nacional conquistó en Noviembre de 1917 el Tricampeonato Uruguayo y la tan anhelada Copa Uruguaya en propiedad, tras el recordado clásico del Parque Pereyra. Este fue uno de los hechos mas festejados en la historia de Nacional y quizás el hito más importante en la carrera de Abdón Porte.

EL PALMARÉS DE ABDÓN PORTE

CAMPEONATO URUGUAYO 1912
COPA COMPETENCIA URUGUAYA 1912
COPA DE HONOR URUGUAYA 1913
COPA COMPETENCIA URUGUAYA 1913
COPA COMPETENCIA CHEVALLIER 1913
COPA DE HONOR URUGUAYA 1914
COPA COMPETENCIA URUGUAYA 1914
CAMPEONATO URUGUAYO 1915
COPA DE HONOR URUGUAYA 1915
COPA COMPETENCIA URUGUAYA 1915
COPA DE HONOR CUSENIER 1915
COPA COMPETENCIA CHEVALLIER 1915
CAMPEONATO URUGUAYO 1916
COPA RÍO DE LA PLATA ALDAO 1916
COPA DE HONOR URUGUAYA 1916
COPA DE HONOR CUSENIER 1916
CAMPEONATO URUGUAYO 1917
COPA DE HONOR URUGUAYA 1917
CAMPEÓN DE LA COPA AMÉRICA 1917 CON LA SELECCIÓN URUGUAYA

Comenzada la temporada de 1918, la lesión en la pierna de Abdón comenzó a provocarle una merma en su rendimiento. El médico se lo había advertido y el internamente ya lo intuía: su carrera de futbolista estaba casi terminada. El partido con Charley del 3 de marzo fue el desencadenante del trágico desenlace, una floja actuación de Abdón y la fatal idea comenzó a tomar forma en su pensamiento.

Esa tarde del 4 de marzo visitó a su hermano mayor Juan, en su tambo de Jacinto Vera y le confesó sus intenciones: “-Juan, mi vida sin Nacional y sin el fútbol no tiene sentido…”.

Esa misma noche, tras beber una copa con dos socios en la vieja sede de Nacional del centro, se retiró a la 1 de la madrugada y abordó en 18 y Convención, el tranvía de la línea 52 con destino a la Unión. Se bajó en el Parque Central ya tomada la fatídica decisión. Se arrodilló en el centro de la cancha, en su natural puesto del mediocampo, en el escenario de sus tardes de gloria; y se disparó en el corazón quitándose la vida. Bajo su sombrero de paja dejó dos cartas, una para la familia, y otra para El Presidente de Nacional:

“Querido doctor don José María Delgado: Le pido a Ud. y demás compañeros de Comisión que hagan por mi, como yo hice por Uds.: hagan por mi familia y por mi querida madre. 
Adiós querido amigo de la vida

Abdón Porte

Nacional, aunque en polvo convertido
Y en polvo siempre amante
No olvidaré un instante
Lo mucho que te he querido
Adiós para siempre

En el Cementerio de La Teja, con Bolívar y Carlitos”

La noticia conmovió a todo el ambiente futbolístico. Abdón encarnaba la vida misma de Nacional. Desde 1911 constituía la columna fuerte de aquella vieja guardia de legendarios jugadores. De humildísimo origen y de escasa formación cultural, el deporte fue para él como una escala de Jacob, por la cual ascendió a alturas que jamás soñó. Gloria, fama y honores se le prodigaron, y la hinchada lo alzó como su máximo ídolo coreando su nombre. Y una vez que notó su decadencia, quiso brindarse como póstuma ofrenda, cayendo en el campo mismo de sus hazañas.

Quiso dormir el sueño eterno en La Teja, cobijando su cuerpo con los de Bolívar y Carlitos Céspedes, pensando así quizás, conservarse fiel a la enseña hasta más allá de la muerte.
Nacional fue su primera energía… y Nacional fue su último pensamiento.

Fuerte, trágico y bello, como un ateniense de los siglos de oro, se extinguió sobre el teatro de sus sueños, en plena hora meridiana”
                                                                                                    José María Delgado

Homenaje del Club Nacional de Football a Abdón Porte, uno de sus más legendarios guerreros
Comisión de Historia y Estadística

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