Se cumplen 30 años de la conquista de la tercera Copa Intercontinental

Un 11 de diciembre, pero de 1988, el Decano conquistaba su última e histórica Copa Intercontinental. A continuación, recordamos aquella inolvidable gesta.

El alma se asomaba a los labios, quería salir, empujar cada penal. Los amantes del fútbol de todo el mundo miraban desapasionadamente. En un pequeño país de América, los corazones se sentían sujetos a las figuras de esos jugadores.

En las manos de Seré, inmenso, estaba el destino. En los pies de cada uno de los que ejecutarían los penales estaba el destino. Nos prendía a ellos una imagen que llegaba a la pantalla desde el otro lado del planeta. Hasta aquellos uruguayos gigantes, solos en el más remoto rincón del mundo, tenía que llegar nuestro grito. Y llegó. Fue creciendo en sus corazones, fue afirmando sus músculos. Y llegó. Y corrió por todo el país y se levantó hasta Tokio. Después del penal número veinte se sintió por el aire de Uruguay primero, de América después, y por último saltó el océano:

NACIONAL NACIONAL
NACIONAL NOMÁS
PA’ TODO EL MUNDO
CAMPEÓN CAMPEÓN
CAMPEÓN DEL MUNDO

Antecedentes

Nacional se había clasificado Campeón de América en 1988 jugando la final contra Newell´s Old Boys de Rosario el 26 de octubre. El campeón de Europa era el equipo holandés PSV Eindhoven con un potencial deportivo y económico impresionante. Era prácticamente una selección mundial con jugadores como Romario y Koeman, los mejores en sus puestos del mundo.

El Partido

Apenas iniciado el partido Nacional se pone en ventaja. Vargas forzó un córner que tiró William Castro, perfecto, bombeado y pasado, Van Breukelen (golero del PSV), lanzó un puñetazo, pifió y la pelota siguió. Por atrás entraba Ostolaza y con un frentazo violento dejó asombrados a los 62.000 japoneses. Uno a cero a los siete minutos.

A los diez, Koeman quiso entregarla atrás a Van Breukelen y De Lima se la robó. El nueve se fue totalmente solo y, cuando intentó eludir al arquero, este le enganchó el pie derecho. Penal claro. El juez Jesús Díaz dijo que no hubo falta. Pudo ser el 2-0 definitivo. Primer tiempo claro a favor de Nacional, mejor plantado y más peligroso.

Mejoró el PSV, en el segundo tiempo logró empatar el partido gracias a un cabezazo de Romario. Se fueron los noventa minutos y se juegan los 30 minutos de alargue. Faltando 10 minutos para terminar, el canadiense Ellerman se cayó aparatosamente en el área, el juez Jesús Díaz cobró penal, Koeman lo convirtió y parecía que el triunfo era del PSV.

Nacional peleó en los minutos que quedaban cada pelota, atacó con el espíritu de los que se tienen fe. El reloj marcaba 120´ minutos cuando el juez cobra córner a favor de Nacional. La última chance. Todos arriba, con los tres grandes al segundo palo (Revelez, Ostolaza y De León). Vino el centro pasado de Yubert Lemos y nuevamente el Vasco Ostolaza de cabeza empató el partido.

Dos a dos, empatamos, increíble. Nuevamente Nacional remonta un resultado con el impulso de su historia y la fe de sus jugadores.

Luego vinieron los penales para definir al ganador. En Uruguay eran las 4 y media de la madrugada y nadie dormía. La emoción, los nervios, la tensión luego de 120 minutos de juego y ahora los penales ponían a prueba la salud de los bolsos del mundo.

Los penales

Al finalizar empatado 2 a 2 con el gol de Ostolaza en la hora de cabeza, la Copa se definía por penales. Jorge Seré en el arco de Nacional y Hans Van Breukelen en el de PSV Eindhoven. Se tiraron veinte penales, comenzando la serie los holandeses.

Por Nacional convirtieron Lemos, Castro, De León, De Lima, Revelez, Ostolaza. El último y definitivo fue ejecutado por Tony Gómez. El golero le atajó el que tiró Daniel Carreño, pegó en el palo el tirado por Pintos Saldanha y fue afuera el del “Indio” Morán.

Pero el héroe de esa noche fue el golero tricolor Jorge Seré. Los que lo vieron en directo, cerca de las cuatro de la madrugada, no podrán olvidar sus sensacionales atajadas, sus vuelos espectaculares comparables a los de “Superman”. Y así le quedó para siempre asociado ese apodo.

Tony Gómez quedó con el corazón de más de medio pueblo uruguayo en sus pies. Le pegó tranquilo, suave y a la izquierda del arco; Van Breukelen no llegó y una explosión de llanto y júbilo se esparció por el Estadio Nacional de Tokio. Por tercera vez Nacional es Campeón del Mundo, orgullo del fútbol uruguayo por su corrección ejemplar dentro y fuera de la cancha.

Nacional 2 (7) – PSV Eindhoven 2 (6) 11 de diciembre de 1988

Cancha: Estadio Olímpico de Tokio – Japón. Juez: Jesús Díaz Palacios.

Nacional: Jorge Seré; Tony Gómez, Hugo De León, Daniel F. Reveléz y José L. Pintos Saldaña; Santiago Ostolaza, Yubert Lemos y Jorge Cardaccio (Carreño); Ernesto Vargas (Morán), Juan C. De Lima y William Castro.

PSV Eindhoven: Van Breukelen, Gerets, Koot, Koeman y Heintze (Valckx); Lerby, Van Aerle y Vanenburg (Gilhaus); Romario, Kieft y Ellerman.

Goles: Ostolaza (NAC) 7´; Romario (PSV) 75´, Koeman-de penal-(PSV) 110´; Ostolaza (NAC) 120´.

Penales:

Para Nacional marcaron: Yubert Lemos, William Castro, Hugo De León, Juan C. De Lima, Daniel F. Reveléz, Santiago Ostolaza y Tony Gómez. Van Breukelen le detuvo el penal a Carreño.

Morán desvió su remate y el tiro de José L. Pintos Saldaña dio en el poste.

Marcaron para el P.S.V. Eindhoven: Koeman, Gilhaus, Romario, Ellerman, Valckx y Koot.

Jorge Seré detuvo 4 penales: los tirados por Kieft, Lerby, Gerets y Van Aerle.

 

nacional.uy

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